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Somos una organización dedicada a las consultoría de gestión empresarial ubicada en Bizkaia. Nuestro conocimiento, junto con el de nuestros colaboradores, nos permite desarrollar proyectos de gestión en los ámbitos de la calidad, medioambiente, seguridad y salud laboral, estrategia y personas, e implantar soluciones personalizadas e integrales para la consecución de objetivos concretos que permitan mejorar la competitividad de nuestros clientes.

viernes, 29 de septiembre de 2017

Plataformas elevadoras y velocidad de viento.

Todas las plataformas, con excepción de las que están diseñadas para trabajo en interior que no pueden trabajar con viento, están diseñadas para aguantar una velocidad de viento hasta un máximo que se debe marcar en la máquina. Operaciones por encima del máximo indicado por el fabricante pueden causar inestabilidad.

La velocidad del viento generalmente aceptada, y también el máximo en el que un operario puede trabajar cómodamente, es de 12,5 m/s (45 km/h).

La velocidad del viento se puede medir desde la plataforma con un anemómetro de mano, un instrumento mucho más fiable que cualquier otra medición visual (Escala Beaufort).

Es muy importante tener en consideración que la velocidad del viento aumenta con la altura y puede ser hasta un 50% superior a una altura de 20 metros comparado con la velocidad en tierra.

Además se debe tener cuidado al manipular materiales con una grande superficie como paneles que pueden actuar como "velas" y afectar gravemente la estabilidad de una PEMP, especialmente en condiciones de viento racheado. Por la misma razón, carteles, letreros y similares no deben aplicarse ni siquiera temporalmente a la plataforma.

Al trabajar en una zona de edificios altos se puede verificar el así dicho “efecto embudo” que causa ráfagas de viento muy fuertes. Otras zonas que pueden tener ráfagas de viento inesperadas son en proximidad de aeronaves en los aeropuertos y vehículos en las autopistas

martes, 19 de septiembre de 2017

Riesgos y Oportunidades en un Sistema de Gestión Ambiental.

En el punto 6.1.1. de la Norma ISO 14001:2015, se determina que:

“Al planificar el sistema de gestión ambiental, la organización debe (…) determinar los riesgos y oportunidades relacionados con sus aspectos ambientales, requisitos legales y otros requisitos y otras cuestiones y requisitos identificados en el análisis de contexto y necesidades y expectativas de partes interesadas”…

Es importante hacer hincapié en que todo aspecto ambiental tiene asociado uno o varios impactos ambientales (Aspecto: consumo de gasoil para el transporte; Impacto: Disminución de recursos naturales, emisiones indirectas de GEI en el procesado del gasoil,…; Aspecto: Generación de ACS mediante placas fotovoltaicas; Impacto: Conservación de recursos naturales, minimización de emisiones indirectas de GEI en generación de energía,…)

Esto nos lleva a que los aspectos ambientales pueden crear riesgos y oportunidades asociados con impactos ambientales adversos, impactos ambientales beneficiosos y otros efectos para la organización. Los riesgos y oportunidades relacionados con aspectos ambientales se pueden determinar como parte de la evaluación de los aspectos ambientales. Así, los aspectos ambientales significativos pueden dar como resultado riesgos y oportunidades asociados tanto con impactos ambientales adversos (amenazas) como con impactos ambientales beneficiosos (oportunidades).

En cuanto a riesgos asociados a los requisitos legales los riesgos estarán asociados a la imagen de la organización por un incumplimiento legal o como oportunidad la potenciación de la imagen por el uso de tecnologías verdes que proporciona un nivel de cumplimiento mucho más allá de lo legalmente establecido.

La organización también puede tener riesgos y oportunidades relacionados con otras cuestiones, que incluyen las condiciones ambientales o las necesidades y expectativas de las partes interesadas como puede ser:

  • Limitaciones económicas que impiden la realización de operaciones de mantenimiento preventivo con marcado carácter ambiental (limpiezas de arquetas) o desarrollo de procedimientos operativos (zonas de segregación de residuos líquidos con poco espacio para su carga/descarga).
  • Cambios en la ordenación urbanística que provoca la edificación de zonas residenciales cerca de nuestras instalaciones, lo que podría implicar inversiones para mejoras de instalaciones para la reducción de niveles de ruido.
  • Introducción de nuevas tecnologías subvencionadas que puedan aportar mejoras ambientales evidentes (reducción de consumos, emisiones atmosféricas,…)
  • Existencia de periodos de sequía que puedan afectar a futuros a permisos de captación.