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Somos una organización dedicada a las consultoría de gestión empresarial ubicada en Bizkaia. Nuestro conocimiento, junto con el de nuestros colaboradores, nos permite desarrollar proyectos de gestión en los ámbitos de la calidad, medioambiente, seguridad y salud laboral, estrategia y personas, e implantar soluciones personalizadas e integrales para la consecución de objetivos concretos que permitan mejorar la competitividad de nuestros clientes.

martes, 28 de febrero de 2017

La Etiqueta Ecológica

Creada en el año 1992, la Etiqueta Ecológica Europea es parte de los instrumentos habilitados por la UE en materia de control y mejora ambiental. Es un etiquetado voluntario que indica que los productos/servicios adquiridos bajo esta denominación están diseñados y desarrollados teniendo en cuenta un uso eficiente de los recursos naturales.

El objetivo es promover productos que pueden reducir los efectos ambientales adversos, en comparación con otros productos de su misma categoría. La consecución de este objetivo se efectúa proporcionando a los consumidores orientación e información exacta, no engañosa y con base científica sobre dichos productos.

Hasta el momento la EEE ha sido objeto de dos revisiones. Resultado de la primera revisión fue el Reglamento 1889/2000, ya derogado y sustituido por el "Reglamento (CE) nº 66/2010 del Parlamento Europeo y del Consejo de 25 de noviembre de 2009, relativo a la etiqueta ecológica de la UE", actualmente en vigor y fruto de la segunda revisión.
  • La Etiqueta Ecológica de la UE es una etiqueta de tipo I, las cuales tienen las siguientes características generales:
  • Etiquetado voluntario
  • Tienen como objetivo identificar y promover productos ecológicos
  • Establecidas por categorías de productos.
  • Basadas en múltiples criterios a lo largo de todo el ciclo de vida del producto.
  • Criterios establecidos por un organismo independiente que no interviene en el mercado.
  • Aplicación controlada por un proceso de certificación y auditoría. (requerimientos específicos según ISO 10424)

Los productos que por ahora se ha regulado para la obtención de la Ecoetiqueta son:

BRICOLAJE
Pinturas y barnices de interior
COMPLEMENTOS DEL HOGAR
Fuentes luminosas
EQUIPAMIENTO ELECTRÓNICO
Televisores
JARDINERÍA
Lubricantes
MUEBLES
OTROS COMPLEMENTOS DEL HOGAR
Colchones
PAPEL
Papel tisú
RECUBRIMIENTOS SUELOS


¿Quien otorga la Etiqueta Ecológica?

La solicitud se debe presentar en el organismo competente de uno de los Estados Miembros de procedencia. Si el producto se origina fuera de la Comunidad Europea, se puede presentar la solicitud en cualquiera de los Estados Miembros en los cuales el producto va a ser puesto en el mercado.

De acuerdo con el ordenamiento jurídico de nuestro país, son las Comunidades Autónomas las que deben nombrar organismo competente para la concesión de la Etiqueta Ecológica Europea y la solicitud del distintivo de la Flor debe ser dirigido a los Organismos Competentes de las Comunidades Autónomas de origen del producto.

El organismo competente ante el cual se realice una solicitud percibirá un canon en función de los costes administrativos reales que suponga la tramitación de la misma. Este canon no será inferior a 200 € ni superior a 1.200 €.

En el caso de las pequeñas y medianas empresas PYME y microempresas según la definición de la Recomendación de la Comisión nº 2003/361/CE de 6 de mayo de 2003 (DO L 124 de 20 de mayo de 2003, p. 36) y los operadores en los países en desarrollo, el canon de solicitud máximo no será superior a 600 €.

En el caso de las microempresas, el canon de solicitud máximo será de 350 €.

El canon de solicitud se reducirá en un 30% para los solicitantes registrados en el Sistema Comunitario de Gestión y Auditoría Medioambientales (EMAS) y con un 15% de descuento con la certificación conforme a la norma ISO 14001. Esta reducción estará sujeta a la condición de que el solicitante se comprometa expresamente, en su política medioambiental, a garantizar que sus productos con etiquetado ecológico cumplan plenamente con los criterios de la etiqueta ecológica de la UE durante el período de validez del contrato y que este compromiso se incorpore de forma adecuada en los objetivos medioambientales detallados. Los solicitantes conformes a la norma ISO 14001 deberán demostrar cada año el cumplimiento de este compromiso. Los solicitantes registrados en el EMAS deberán remitir una vez por año una copia de su declaración medioambiental verificada.

viernes, 17 de febrero de 2017

Fin a las bolsas de plástico gratuitas

Actualmente se está elaborando un proyecto de Real Decreto para incorporar al ordenamiento jurídico español la directiva europea 2015/720 para reducir el consumo de bolsas de plástico en toda la UE mediante medidas como el cobro de un precio mínimo por cada una de ellas a partir del 1 de enero de 2018.

Esta directiva, conocida como "directiva de las bolsas de plástico", busca acabar con las bolsas de plástico en la Unión Europea (UE), que implican un enorme riesgo para el planeta dado el largo periodo hasta la descomposición. Para implementar la medida, los países tendrán que optar por asumir objetivos de reducción del uso de las bolsas de plástico de un grosor menor de 50 micras, las más habituales en la UE, u obligar a que los comercios cobren por ellas a los clientes sin excepciones.

Los estados miembros que elijan la primera opción deberán tomar medidas para asegurarse de que, a partir de 2020, no se utilicen más de 90 bolsas ligeras por persona al año, para reducir aún más su uso a partir de 2026, hasta las 40 por persona.

Si los países se decantan por ponerles un precio, deberán asegurarse de que, a partir de 2019, estas bolsas no sean ofrecidas de manera gratuita a los clientes.

El estado Español está optando por la segunda opción ya que en muchos países las bolsas de plástico ya se pagan y ha quedado patente que es una buena herramienta para la reducción de su uso. En Europa la media es de unas 190 bolsas al año, aunque países como Dinamarca y Finlandia están sólo en 4 bolsas por persona al año.

El proyecto establece que las bolsas costarán un mínimo de entre 5 y 30 céntimos cada una de ellas dependiendo de sus características: las más baratas -5 céntimos- serán las de plástico compostables con un espesor de hasta 29 micras, seguidas por las de 30 micras o más y las de 29 micras o más pero no compostables -10 céntimos-, las de 30 micras o más no compostables -15 céntimos- y las oxodegradables de 50 micras o más -30 céntimos-.

La nueva normativa establece que los comerciantes no podrán entregar de manera gratuita las bolsas ligeras -con un espesor inferior a 50 micras- a los consumidores en los puntos de venta, salvo excepciones "según el uso específico, su compostabilidad o durabilidad", debido a que su consumo produce "altos niveles de residuos dispersos, suponen un uso ineficaz de los recursos y es previsible que aumenten si no se toman medidas."

También están exentas de esta medida las bolsas de menos de 15 micras utilizadas como envase primario para alimentos a granel, mientras que las compostables tendrán por ley un precio inferior al establecido para las de plástico convencional.

En la actualidad y según diversos estudios, se utilizan hasta 238 bolsas por persona y cada una de ellas tarda unos 400 años en descomponerse totalmente; además, apenas un 10% se reciclan, lo que genera unas 100.000 toneladas de residuos al año.

De acuerdo con los datos proporcionados por el sector e incluidos en el proyecto de real decreto, sólo en 2014 se pusieron en el mercado español 62.560 toneladas de bolsas de plástico de menos de 50 micras, equivalentes a más de 6.700 millones de unidades.

Por último el Parlamento Europeo está estudiando de forma exhaustiva el impacto sobre el medio ambiente de materiales como el plástico oxo-biodegradable que con el tiempo se va fragmentando en pequeñas partículas. Para el año 2017 la Comisión Europea deberá proponer el etiquetado y el marcado de productos de las bolsas de plástico biodegradables y compostables para que sean fácilmente reconocibles.

Las bolsas de plástico se fabrican en minutos, tienen una vida útil de minutos, pero tardan un 500 años en desaparecer.



miércoles, 15 de febrero de 2017

¿Qué es un espacio confinado?

Esta es una duda recurrente a la hora de planificar la actividad preventiva de una organización. En múltiples ocasiones no queda totalmente claro este concepto y su aplicabilidad dentro de una organización.


Lo que la legislación vigente define como espacio confinado es: “cualquier espacio total o parcialmente cerrado, con aberturas limitadas de entrada y salida, y ventilación natural desfavorable, en el que pueden acumularse contaminantes tóxicos o inflamables, o tener una atmósfera deficiente en oxígeno, y que no está concebido para una ocupación continuada por parte del trabajador”.

La verdad es que esta definición no es muy exacta y surgen dudas en su interpretación. Será la evaluación de riesgos, y por ende el técnico de prevención, la que determine cuando estamos ante un espacio confinado. Para ello el técnico deberá tener en cuenta:

  • Condiciones de acceso y evacuación.
  • Su ocupación prevista. ¿Puede pasárle algo a un trabajador sin que nos demos cuenta?
  • ¿Presenta o puede presentar atmósferas peligrosas (contaminantes tóxicos, sustancias inflamables o deficiencia de oxígeno)?

Las condiciones de acceso y evacuación están determinadas por las aberturas de entrada y salida, si están son limitadas o de difícil acceso. Así puede definirse como confinado un pozo con una gran abertura, pero que no tiene una evacuación en caso de emergencia fácil y se necesitarán medios especiales y/o mucho tiempo (pozos, galerías profundas…).

Para definir si un espacio de trabajo ha sido concebido para una ocupación continuada, hay que tener en cuenta el fin con el que se ha diseñado y el tipo de construcción. Se entiende que un lugar ha sido concebido como tal, cuando ha sido diseñado y construido de acuerdo con el “Real Decreto 486/1.997 por el que se establecen las disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo”. Un lugar de trabajo puede ser considerado como “no concebido para su ocupación continuada” a pesar de contar con escalas de acceso o plataformas para realizar ciertos trabajos puntuales. Así las galerías presentes debajo de edificios industriales, polideportivos, etc... pueden ser consideradas espacios confinados debido a que su acceso se realiza en condiciones puntuales.

En cuanto a la atmósfera peligrosa, habrá que determinar si la ventilación natural es desfavorable y podemos tener deficiencia de oxigeno. Se estima que un nivel de ventilación adecuado en el interior de un lugar de trabajo, supone una renovación mínima de 50 metros cúbicos de aire limpio por hora y trabajador. Si no se puede garantizar dicho flujo de aire limpio en el interior de un recinto, este se considerará como desfavorablemente ventilado. Por su puesto, la presencia de sustancias tóxicas o inflamables, desplacen o no al oxigeno respirable entran dentro de este concepto para definir espacio confinado.

Por ello, ante la más mínima duda si estamos ante alguna de las situaciones anteriores, lo que hay que hacer es poner en conocimiento de nuestro Servicio de Prevención la existencia de estos lugares de trabajo para que proceda a su evaluación y clasificación.