Datos de la empresa

Mi foto

Somos una organización dedicada a las consultoría de gestión empresarial ubicada en Bizkaia. Nuestro conocimiento, junto con el de nuestros colaboradores, nos permite desarrollar proyectos de gestión en los ámbitos de la calidad, medioambiente, seguridad y salud laboral, estrategia y personas, e implantar soluciones personalizadas e integrales para la consecución de objetivos concretos que permitan mejorar la competitividad de nuestros clientes.

viernes, 27 de noviembre de 2015

¿Qué hacemos con una pomada, una escoba o una bombilla? ¿Todo es reciclable?

A nivel tanto empresarial como doméstico habitualmente nos surgen dudas de donde depositar cada tipo de residuo. Es tanta la variabilidad de los mismos y los diferentes métodos de gestión existentes, que en muchas ocasiones no se tiene claro el método segregación adecuado. Y es curioso, que a nivel empresarial el 90% de los casos se refieren a la segregación de residuos asimilables a urbanos y no a residuos industriales o de la propia actividad.

Sabemos que es conveniente tirar el papel y el vidrio en contenedores especiales porque se pueden reciclar y convertirse en más papel y más vidrio, evitando así la tala de árboles y el gasto extra de energía. También nos damos cuenta día a día de que es importante depositar pilas y otros objetos contaminantes en lugares destinados para ello con el fin de evitar que nuestro medio ambiente se deteriore cada vez más.

Sin embargo, todavía queda mucho por aprender. 

Tipos de contenedores

Cerca de nuestro hogar disponemos de los siguientes contenedores:
  • Contenedor gris: en él se tiran los restos orgánicos y todo aquello que no se puede reciclar como por ejemplo pañales, papel sucio, bastoncillos, cuchillas de afeitar… Algunos de estos desechos pueden destinarse a la fabricación de compost, que sirve para abonar la tierra y también para recuperar el suelo en erosión.
  • Contenedor amarillo: a él van los envases ligeros de plástico, metal ligero y tetra briks (garrafas de agua, tarrinas de yogurt, botellas de productos de limpieza, bandejas de corcho blanco, tubos de pasta de dientes, agrupadores de plástico que unen las latas, bolsas de plástico, latas de conserva y de bebidas, sprays de cosmética personal, ambientadores, bandejas de aluminio, bolsas de aluminio, papel de aluminio y film transparente que no estén muy sucios, insecticidas, aerosoles…).
  • Contenedor verde: vidrio, siempre sin tapas de metal o de corcho y siempre que sea vidrio utilizado para envasar alimentos, no así cristales de ventanas, vidrios planos o vasos rotos, que por su alto contenido en plomo deben ir a un punto limpio, para ser tratados en otra cadena de reciclaje. El vidrio es uno de los materiales más fáciles de reciclar y al fundirlo y darle nueva forma se ahorra un 93% de materiales y un 23% de energía.
  • Contenedor azul: papel y cartón, que no estén sucios. A los sobres hay que quitarles las ventanillas de plástico (que se tirarían al contenedor amarillo) y a los cuadernos, las espirales (que irían al de orgánicos). Es recomendable plegar las cajas al máximo para evitar que ocupen espacio extra. El reciclado de papel y cartón ayuda a reducir la tala de árboles y el gran impacto ambiental de su fabricación: su reciclaje reduce en un 74% la contaminación del aire y en un 35% la del agua.
Puntos limpios y otros contenedores. 

Para el resto de residuos existen lugares especiales a disposición de los usuarios del municipio, entiendo a estos como personas físicas y no empresas. Sin embrago, puede haber excepciones. En Bizkaia, por ejemplo, hay determinadas actividades empresariales que si pueden hacer uso de los mismos (ver puntos limpios y empresas). El resto de provincias puede que tengan reglamentos específicos que es recomendable consultar. En un punto limpio se pueden recoger:
  • Aceite usado de cocina: nunca se debe tirar al fregadero porque es muy difícil separarlo del agua y eso dificulta las tareas de las depuradoras. Una vez tratado se puede recuperar para fabricar biodiesel y jabones.
  • Baterías de coche y moto: son muy contaminantes porque llevan líquidos corrosivos. De ellos se puede aprovechar el plomo, níquel y cadmio.
  • Baterías de ordenadores portátiles, teléfonos móviles y otros aparatos tecnológicos: contienen litio, níquel, hidruros metálicos, etc, que son muy contaminantes.
  • Fluorescentes: contienen mercurio tóxico; por eso deben ser tratados por separado. De ellos se recupera el mercurio, aluminio y vidrio.
  • Medicamentos: también se pueden depositar en las farmacias. Los que están caducados se eliminan de una forma controlada. Los que no, se envían a países menos desarrollados o se destinan a personas necesitadas.
  • Pilas: de las pilas se puede recuperar algún material, como el cadmio. Se depositan en lugares especiales por ser muy contaminantes y con el fin de someterlas a una eliminación controlada.
  • Radiografías: de ellas se puede recuperar la plata.
  • Pinturas, disolventes y otros productos químicos: aerosoles, insecticidas, aguarrás, tintes, líquidos de frenos, líquidos fotográficos, cartuchos de tinta de impresora, etcétera. Sus materiales tóxicos penetran lentamente en aguas subterráneas contaminándolas. La mayoría son eliminados de forma controlada.
  • Escombros: aquellos que proceden de una obra pequeña que se hace en el hogar (baldosas, azulejos, restos de cemento, tazas del váter, bidé…).
  • Voluminosos: colchones, sofás, muebles… Son objetos que hay que llevar a los puntos limpios por su dimensión y porque si se queman en la calle originan gases tóxicos. Se pueden recuperar para elaborar otros productos.
  • Aparatos eléctricos y electrónicos: electrodomésticos de todo tipo, ordenadores, televisores,… Suelen contener componentes peligrosos y, eliminando sus gases, las diferentes partes que los forman pueden reutilizarse para fabricar otros objetos.
  • Metales: somieres grandes, tornillos, grifos, pomos de puertas,… Si contienen latón, plomo, cobre, hierro, estaño y aluminio, se pueden reciclar.
  • Restos de podas: está pensado sobre todo para las ciudadanos que trabajan el campo o tienen jardines en sus casas. 
  • Maderas.
Llegados a este punto, ¿que hacemos con una pomada, una escoba o una bombilla?
  • Los tubos de pomadas: se consideran restos de medicamentos, así que se depositan en la farmacia o en el punto limpio.
  • La grapadora: al punto limpio (contenedor de metales) o al contenedor de restos.
  • El casquillo de la bombilla, un enchufe o un ladrón: al punto limpio (contenedor de plástico).
  • Una bombilla: la clásica, de filamentos, en el de restos (gris); la de bajo consumo, al punto limpio (contenedor de aparatos eléctricos y electrónicos; si no existe esta clasificación en el punto limpio de su localidad, déjeselo al operario).
  • Los esmaltes: primero se vacía bien el contenido y luego, si el tarro es de plástico, al amarillo, y si es de vidrio, al verde.
  • Un transformador: al punto limpio (contenedor de aparatos eléctricos y electrónicos).
  • Los cubiertos: al de restos (gris) o al punto limpio (metales).
  • Pegamento: al de restos (gris).
  • Los cds: al de restos (gris). Son muy difíciles de reciclar.
  • Un monedero de piel: al de restos (gris). La piel es degradable.
  • El cepillo del pelo: al de restos (gris).
  • El móvil: al punto limpio (contenedor de aparatos eléctricos y electrónicos).
  • Una pelota de fútbol de cuero: al de restos (gris).
  • Los auriculares: al de restos o al punto limpio (contenedor de aparatos eléctricos y electrónicos).
  • Los neumáticos del coche: reciben un tratamiento especial. El taller que ha sustituido los viejos por los nuevos tiene la obligación de quedarse con aquéllos y llevarlos al lugar correspondiente. Este servicio está cargado en el precio de los nuevos.
  • Una lámpara: si es grande, iría al punto limpio (contenedor de voluminosos). Si no, se puede entregar en la recogida de muebles y trastos viejos del ayuntamiento. Se tiene que retirar siempre la bombilla.
  • La escoba: al de restos (gris).
  • Juguetes: Depende de cómo sean. Si son electrónicos, es mejor llevarlos a un punto limpio. Si se trata de un peluche, en el contenedor de restos (gris). Si es una muñeca, a pesar de ser de plástico, es mejor tirarla en el de restos también, porque está formada por diferentes tipos de plásticos y eso dificulta el reciclado.
  • Una percha de plástico: al punto limpio (contenedor de plástico) o al contenedor de restos (gris).
  • Un tapón de corcho: al de restos (gris).
Ante la duda, es importante saber que
  • Es mejor tirar algo sobre lo que se duda al contenedor de restos (gris) para no entorpecer la labor de reciclaje. En el vertedero se suele hacer una clasificación y lo que se puede reciclar se lleva a su destino correspondiente.
  • Aquellos productos que lleven el símbolo de un contenedor tachado deben ir al punto limpio, al contenedor de aparatos eléctricos y electrónicos.
  • Si un objeto lleva algo de madera, es mejor tirarlo al contenedor de restos (gris), ya que, aunque la madera es reutilizable, a veces no merece la pena si es un trozo pequeño y hay que separarlo de otros materiales.
  • Si no existen contenedores separados o puntos limpios, puede pedir que se instalen en su ayuntamiento.

Las tiendas que venden electrodomésticos están obligadas a recoger aparatos antiguos para su reciclaje al adquirir uno nuevo de similares características. Además, desde el 22 de febrero de 2015, los distribuidores con una zona de venta de aparatos eléctricos y electrónicos que mida más de 400 m2 de superficie, tienen que disponer de un punto de recogida gratuito para productos pequeños de este tipo (menos de 25 cm, como teléfonos móviles, transistores, calculadoras...), sin que el consumidor tenga que comprar otro a cambio. Por otra parte, las empresas de venta por internet deben aceptar también el aparato antiguo y recogerlo en el domicilio del comprador o facilitar un punto de entrega.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Libro de Visitas. No obligatoriedad de adquirir uno NUEVO.

Debido a un nuevo marco regulatorio, la exigencia de disponer de "nuevos" libros de visita de inspección en formato papel ya no es obligatorio.

El artículo 21.6 de la Ley 23/2015, de 21 de julio, Ordenadora del sistema de Inspección de Trabajo y Seguridad Social, establece:


“Los funcionarios actuantes extenderán diligencia por escrito de cada actuación que realicen con ocasión de las visitas a los centros de trabajo o de las comprobaciones efectuadas mediante comparecencia del sujeto inspeccionado en dependencias públicas.

Mediante Orden del titular del Ministerio de Empleo y Seguridad Social se determinarán los hechos y actos que deban incorporarse a las diligencias, su formato y su remisión a los sujetos inspeccionados, teniendo en cuenta que, en lo posible, se utilizarán medios electrónicos y que no se impondrán obligaciones a los interesados para adquirir o diligenciar cualquier clase de libros o formularios para la realización de dichas diligencias”.

Por lo tanto, desde la entrada en vigor de la presente Ley, NO SE HABILITAN NUEVOS LIBROS DE VISITAS DE LA ITSS.

En el caso de las empresas que cuenten con Libro de Visitas habilitado, las diligencias se podrán seguir practicando en los mismos, por lo que se mantendrán a disposición de los funcionarios actuantes.

Sin perjuicio de lo anterior, se recuerda la obligación de conservar los libros de visitas agotados, de acuerdo con lo previsto en la Resolución de 11 de abril de 2006, sobre el Libro de visitas de la Inspección de Trabajo y Seguridad social, vigente en lo que no contradiga o se oponga a la nueva Ley 23/2015, de 21 de julio.

Por lo tanto, se mantiene activa y en funcionamiento la aplicación informática del Libro de Visitas electrónico para el acceso y uso por aquellas empresas y trabajadores autónomos que ya estén dados de alta en la aplicación.

En tanto no se dicte la Orden Ministerial conforme al artículo 21.6 de la Ley 23/2015, no se tramitarán nuevas solicitudes de alta en la aplicación del Libro de Visitas electrónico.

La Aplicación del LVe sólo está operativa en las siguientes Comunidades Autónomas: GALICIA, ASTURIAS, CANTABRIA, LA RIOJA Y NAVARRA.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Diagrama Ishikawa. Herramienta para abordar riesgos y oportunidades. ISO 9001:2015.

Debido al nuevo enfoque de la Norma ISO 9001:2015, en el que las organizaciones están abocadas a la identificación de riesgos y oportunidades, nos encontramos ante la necesidad de desempolvar herramientas de gestión “históricas” que han sido utilizadas para el análisis de no conformidades, en grupos 8D o simplemente para la mejora de procesos. Una de estas herramientas es el diagrama Ishikawa, diagrama de causa - efecto o diagrama de las espinas de pescado por la forma que tiene o bien con el nombre de Ishikawa por su creador.


El apartado 6.1. de la Norma nos “invita” a tomar acciones para abordar los riesgos y oportunidades detectados. En un post anterior, expusimos una sencilla herramienta para identificar estos riesgos y oportunidades (DAFO. Herramienta para abordar riesgos y oportunidades ), pero ahora se nos plantea el reto de “que acciones son las más adecuadas para su abordaje”. Para ello, una buena herramienta sería el mencionado diagrama causa- efecto.

Esta herramienta fue desarrollada para facilitar el análisis de problemas mediante la representación de la relación entre un efecto y todas sus causas o factores que originan dicho efecto. Aplicado al tema que nos ocupa, se puede utilizar para analizar, una vez determinado el riesgo, todas las posibles causas que lo provocan, y las soluciones propuestas.

Este diagrama fue desarrollado por K. Ishikawa y por su forma recuerda a una espina de pescado (de ahí su otro nombre), el objeto de Ishikawa era obtener un gráfico de fácil interpretación que pusiera de manifiesto las relaciones entre un efecto y las causas que lo producen, de manera que quedasen expuestas visualmente todas las causas que contribuyen a un efecto hasta el nivel que se desease, aunque en la mayoría de los casos la intención es llegar hasta las causas raíz.

Así pues el diagrama causal es una forma gráfica, ordenada y sistemática para representar el complejo entramado de causas posibles que hay detrás de un efecto. Se emplea para poner de manifiesto las posibles causas asociadas a un efecto, facilitando de esta forma la tarea de identificar los factores verdaderos, y proponer las acciones “preventivas” necesarias.

Sus aplicaciones son muy variadas:

  • Identificar las causas verdaderas, y no solamente sus síntomas, de una determinada situación y agruparlas por categorías.
  • Resumir todas aquellas relaciones entre las causas y efectos de un proceso.
  • Promover la mejora de los procesos.
  • Consolidar aquellas ideas de los miembros del equipo sobre determinadas actividades relacionadas con la calidad.
  • Favorecer también el pensamiento del equipo, lo que conllevará a una mayor aportación de ideas.
  • Obtener una visión más global y estructurada de una determinada situación ya que se ha realizado una identificación de un conjunto de factores básicos.
¿Cómo se aplica?

La técnica es bastante sencilla:

  1. En la cabeza del pescado escribimos el riesgo u oportunidad pretendemos analizar. La espina central del pescado, agrupará las causas que según nuestro análisis producen dicho efecto.
  2. Las diferentes categorías en que podemos agrupar las causas conforman las espinas que se desprenden de la horizontal principal. Escribimos el nombre de la categoría en el extremo de cada nueva línea.
  3. Cada causa concreta que vayamos encontrando (simplemente mediante la reflexión o mediante sesiones conjuntas de brainstorming) las vamos añadiendo en la categoría bajo las que consideramos que mejor encaja.

De esta manera, obtendremos un diagrama visualmente atractivo y, sobre todo, ordenado de causas y efecto.

Algunos consejos para la realización del diagrama:

  • Olvidar si se puede hacer algo o no sobre las causas que vayan saliendo. El objetivo del diagrama es tener un mapa de causas. Lo usamos en fase de análisis no en fase de resolución de problemas.
  • Si cuesta empezar con las categorías, empezar por algunas de las más usadas: personas o mano de obra o RRHH, materiales, procesos o métodos, entorno o competencia, cliente, organización y tecnología.
  • Aplazar el análisis. Hay que anotar. En este momento se busca la cantidad por encima de la calidad.
  • Es aconsejable trabajar el diagrama en varios momentos ya que la reflexión (aunque sea subconsciente) enriquecerá el diagrama. También es altamente aconsejable seguir preguntándote ¿por qué? una vez determinada una causa. Esto nos va a permitir encontrar subcausas que será las que haya que atacar si queremos resolver el problema.




viernes, 13 de noviembre de 2015

Legionella. Plan de mantenimiento y conservación de instalaciones.

Cada cierto tiempo nos encontramos en los medios de comunicación noticias relativas a la hospitalización de personas por brotes de legionella. No nos es extraño oir que una planta de tratamiento térmico de acero es el origen de la misma y su torre de refrigeración ha sido cerrada “cautelarmente” por la Agencia de Salud Pública de la Comunidad autónoma correspondiente por encontrar niveles altos de la batería de la legionella, o que han muerto dos personas y hay 17 hospitalizadas por un brote de legionella en originado en un centro comercial.

Además de tener claro de que la bacteria de la legionela es en muchas ocasiones mortal a tenor de lo trasmitido por los medio, a nivel empresarial, debemos tener claro que existe una reglamentación técnico sanitaria que debe ser respetada en función de la instalación existente. Todo ello está regulado en el RD 865/2003, de 4 de julio, por el que se establecen los criterios higiénico-sanitarios para la prevención y control de la legionelosis.

En este post pretendemos incluir unas nociones básicas sobre el plan de mantenimiento y autocontrol que cada empresa, en función de las instalaciones presentes (acumuladores, circuitos de retorno, etc…), ha de implantar (excluyendo los requisitos específicos a las torres de refrigeración).

El programa de autocontrol contra la proliferación de legionella se sustentará en el siguiente cuadro:


Dentro del plan o programa de mantenimiento se han de incluir los planos de las instalaciones, en la que se señalizarán los puntos terminales y depósitos acumuladores. 

Las labores de verificación y comprobación arriba planificadas y descritas a continuación las ejecutará personal del interno o externo. Las labores de limpieza y desinfección la ejecutará personal acreditado para ello, por lo que es habitual que se externalicen en empresas mantenedoras autorizadas.

1. Comprobación de temperatura de acumuladores y depósitos:

Diariamente se comprobará el correcto funcionamiento termostato. La temperatura se medirá bien con directamente desde el lector incorporado al termo, ó con un termómetro de inmersión de lectura directa. En el segundo caso la medición se realizará en el depósito en el punto de purga (tras dejar correr el agua 30 segundos), ó en el grifo más cercano, dejando correr el agua el tiempo necesario según la longitud de la tubería.

En el depósito acumulador de agua caliente la temperatura deberá ser igual o mayor a 60ºC.

Esta comprobación quedará registrada debidamente.

Mensualmente se comprobará la temperatura del depósito de agua fría. Ésta deberá ser igual o inferior a 20ºC.

Esta comprobación quedará registrada debidamente.

2. Purga de Fondo de Acumuladores:

Se realizará semanalmente la apertura de la válvula de drenaje de los acumuladores. Esta acción quedará registrada debidamente.

3. Apertura de grifos terminales no usados.

Se realizará semanalmente la apertura de grifos no usados. Esta acción Esta acción quedará registrada debidamente.

4. Conservación y Limpieza de puntos terminales (grifos y duchas).

Se inspeccionará visualmente el estado de conservación y limpieza de un número representativo de grifos y duchas, con carácter mensual, de forma rotatoria durante el año, de forma que al finalizar el año, todos los puntos terminales, hayan sido revisados todos.

Los que se observen que están en estado deficiente por corrosiones, incrustaciones o defectos, se cambiarán. Los nuevos se limpiarán y desinfectarán previamente a su instalación.

Si se detecta suciedad, se programará su limpieza y desinfección, siguiendo las siguientes pautas:
  • Desmontar los difusores y/o filtros de los grifos y alcachofas de las duchas. Comprobar visualmente que no presenten suciedad general, corrosión o incrustaciones y su correcto funcionamiento. En caso contrario proceder a la sustitución de los elementos defectuosos. 
  • El cambio de estos elementos defectuosos supone también la restitución de nuevas juntas y otros elementos que favorezcan el crecimiento de microorganismo. Los elementos nuevos se limpiaran y desinfectaran según procedimiento antes de su instalación.
4.1. Limpieza:

Si se observa proceso de corrosión, sustituir el elemento defectuoso, valorar tratamiento preventivo que puede realizarse con:

  • Adicción de inhibidores de corrosión. Estos se utilizan para proteger el acero galvanizado y el acero inoxidable, ya que estos inhibidores (silicatos, monofosfatos y silicofosfatos) forman una película de protección, ó 
  • Protección catódica que se utiliza para depósitos metálicos o de hormigón armado y en los acumuladores de agua caliente sanitaria, ó 
  • Modificando la composición química del agua. Ej.- las aguas ricas en cloruros, favorecen la corrosión en el acero galvanizado; la presencia de iones de nitrato y sulfato, favorece la corrosión del cobre; la acidez carbónica favorece la corrosión en ambos. Tratando el agua se podrá neutralizar la acidez carbónica, desnitratación, desalinización etc. 
Para las incrustaciones calcáreas, existen varios tratamientos.
  • Descalcificando el agua por un sistema de intercambio iónico. 
  • Dosificación de inhibidores de incrustaciones generalmente son polifosfatos. 
  • Aplicación de equipos físicos, donde hay diversos métodos. Si la incrustaciones calcáreas son leves se puede tratar con vinagre o cualquier producto antical. 
4.2. Desinfección:

Proceder a su desinfección sumergiéndolos durante 30 minutos en una solución de un litro de agua con 10 gotas de lejía comercial, aclarando posteriormente con abundante agua. Las piezas difíciles de desmontar se cubrirán con un paño limpio con la misma solución y durante el mismo tiempo. Este procedimiento se realizará una vez al año.

Esta comprobación quedará registrada debidamente.

5. Control de temperatura de puntos terminales

Se mide la temperatura en un número representativo de puntos terminales (grifos y duchas), de forma rotatoria, de forma que al finalizar el año, todos los puntos terminales estén medidos.

Ante de medir, el operario dejará corre el agua 1 minuto para posteriormente proceder a medir su temperatura.

El agua debe tener una temperatura superior los 50ºC.

Esta comprobación quedará registrada debidamente.

6. Conservación y Limpieza de Depósitos Acumuladores.

Se realizará una inspección visual trimestralmente para valorar su estado general de conservación y limpieza.

Si se observará la presencia de suciedad, corrosión o incrustaciones, se programará su limpieza y desinfección, según las siguientes pautas:

6.1. Acumulador agua caliente:
  • Aislar el intercambiador del resto del sistema.
  • Desmontar la batería y el intercambiador y se limpiarla mecánicamente, eliminando la totalidad de las incrustaciones. Inspeccionar si hay formaciones corrosivas y determinar su funcionamiento. Si los problemas de corrosión son importantes o son imposible eliminar las incrustaciones con medios mecánicos o químicos, se aconseja sustituirlos.
  • Tanto si el intercambiador es nuevo o tras el limpiado, se sumergirá en una solución de 20ppm de cloro durante 30 minutos. Si no es viable la inmersión del intercambiador se pasará un trapo mojado en la solución desinfectante dejando actuar 30 minutos. Posteriormente se enjugará con agua fría.
  • Montar intercambiador.
  • Llenar el depósito acumulador y elevar la temperatura a 70ºC y mantener durante al menos 2 horas. Posteriormente abrir por sectores todos los grifos y duchas, durante 5 minutos, de forma secuencial. Confirmar que en todos los puntos de la red se alcance los 60ºC.
  • Vaciar el depósito acumulador y volver a llenarlo para su funcionamiento habitual.
Esta comprobación quedará registrada debidamente.

6.2. Acumulador agua fría:

Se vaciará el depósito, se inspeccionará y procederá a limpiarlo con un cepillo duro con agua y lejía, se limpiará a fondo las paredes.

Tras el limpiado, enjuagará muy bien con agua a presión y finalmente se llenará y se controlará el cloro residual antes de ponerlo nuevamente en servicio.

7. Limpieza y desinfección anual.

Se inspeccionará todos los componentes del sistema, sustituyendo los elementos que observen defectuosos, fundamentalmente los que son susceptibles de sufrir corrosiones y/o incrustaciones importantes.

El cambio de estos elementos defectuosos suponen también la restitución de nuevas juntas y otros elementos que favorezcan el crecimiento de microorganismo

Una limpieza y desinfección de las instalaciones de agua fría de consumo y de agua caliente sanitaria, se realizará siguiendo las especificaciones recogidas en los apartados de conservación y limpieza de puntos terminales y conservación y limpieza de acumuladores.

Se realizará analítica anual de determinación de Legionella mediante laboratorio acreditado.

En el agua fría de consumo se realizará las determinaciones necesarias para comprobar que la calidad fisicoquímica del agua según el Real Decreto 140/2003, donde se establece los criterios sanitarios de la calidad del agua de consumo humano, incluyendo la temperatura de los puntos terminales y depósitos. 

En el agua caliente se realizará una determinación microbiológica para Legionella.

martes, 10 de noviembre de 2015

Gestión de Residuos. Responsabilidad ampliada del productor.

La Ley 22/2011, de 28 de julio, de residuos y suelos contaminados dedica un título a la “Responsabilidad ampliada del productor del producto”. Si bien no puede afirmarse que esta regulación sea una novedad, pues ya apuntaba a ello la Ley 10/1998 y las normas derivadas, sí cabe destacar que se establece por primera vez un marco legal sistematizado y coherente, en virtud del cual los productores de productos que con su uso se convierten en residuos y en aplicación del principio de “quien contamina paga”, quedan involucrados en la prevención y en la organización de la gestión de los mismos, promoviéndose una gestión acorde con los principios inspiradores de la nueva legislación.

La Responsabilidad Ampliada del Productor se basa en el principio de “quien contamina paga”. Es un concepto creado en los años 90 del siglo pasado por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos). La Responsabilidad Ampliada del Productor es una estrategia de política ambiental que consiste en considerar que el productor tiene una responsabilidad por su producto que va más allá del momento de venta y llega al fin de su vida útil. Las políticas de Responsabilidad Ampliada del Productor se caracterizan por un traslado de responsabilidades (física y/o económicamente; total o parcialmente) desde las administraciones públicas o los usuarios finales del producto a los productores. La Responsabilidad Ampliada del Productor sostiene operativa y económicamente el marco de gestión de estos residuos, pero no elimina, ni sustituye la corresponsabilidad que tenemos todos (usuarios, administraciones, operadores, etc.) para asegurar la correcta gestión de los residuos.


El principio de Responsabilidad Ampliada del Productor  se integró en la normativa europea a través de la Directiva 2008/98/EC de 18 de noviembre de 2008. Los tipos de residuos cubiertos por este principio a escala europea son: 
  • Vehículos al final de su vida útil (ELV). 
  • Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE). 
  • Residuos de Pilas y Acumuladores (RPA). 
  • Residuos de Envases (no cubierta específicamente dentro de este principio a nivel europeo, pero legislada como tal en la mayoría de países, entre ellos España). 
La Ley delimita el ámbito de esta responsabilidad, estableciendo las obligaciones a las que, mediante el correspondiente desarrollo reglamentario, pueden quedar sometidos los productores, tanto en la fase de diseño y producción de sus productos como durante la gestión de los residuos que deriven de su uso e incluye la forma de hacer frente a estas obligaciones, bien de manera individual o mediante sistemas colectivos.

Hasta este momento, la normativa específica de cada flujo de residuos incluía las obligaciones a las que quedaban sometidos los productores de productos en relación con los residuos que generan (normalmente la financiación de su gestión y el cumplimiento de objetivos), así como la modalidad de cumplimiento de estas obligaciones. Entre éstas se contemplaba la creación de sistemas integrados de gestión (SIG), opción que finalmente ha sido la práctica más habitual para casi todos los flujos de residuos regulados. Dichos sistemas están gestionados por entidades sin ánimo de lucro que pueden adoptar diferentes formas jurídicas como la de asociación, sociedad anónima, etc., y las empresas que deciden cumplir sus obligaciones a través de ellos deben colaborar en la financiación del funcionamiento del sistema.

Dado que la nueva Ley de Residuos y Suelos Contaminados establece un nuevo modelo y marco jurídico para los sistemas colectivos de responsabilidad ampliada, tras la revisión de las normas específicas de cada flujo de residuos para hacerlas coherentes con la nueva ley, los sistemas vigentes en la actualidad tendrán que adaptarse y cumplir con los nuevos requisitos que se establezcan. 

Los sistemas actualmente vigentes creados en virtud de las legislaciones especificas para cada flujo de residuos son los que se indican a continuación y que se conocen como Sistemas Integrados de Gestión (SIG).

martes, 3 de noviembre de 2015

Nuevo Reglamento de Almacenamiento de productos químicos. Nueva ITC-10 sobre recipientes móviles.

El Reglamento (CE) nº 1907/2006 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 18 de diciembre de 2006, relativo al registro, la evaluación, la autorización y la restricción de las sustancias y preparados químicos (REACH), y el Reglamento (CE) Nº 1272/2008 del Parlamento Europeo y del Consejo de 16 de diciembre de 2008 sobre clasificación, etiquetado y envasado de sustancias y mezclas, han establecido nuevas clases y categorías de peligro que no se corresponden en su totalidad con las utilizadas en la actual reglamentación de almacenamiento de productos químicos.


Por otro parte, la evolución de la técnica y la experiencia que se ha ido acumulando con la aplicación de las instrucciones técnicas, ha puesto de manifiesto la necesidad de reelaborar toda la reglamentación sobre almacenamiento de productos químicos peligrosos para adaptándola a las nuevas clases y categorías de peligro, y al progreso técnico.

El objeto del nuevo reglamento es establecer las condiciones de seguridad de las instalaciones de almacenamiento, carga, descarga y trasiego de productos químicos peligrosos, entendiéndose por tales las sustancias o mezclas consideradas como peligrosas en el ámbito de aplicación del CLP Reglamento (CE) Nº 1272/2008 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 16 de diciembre de 2008, tanto en estado sólido como líquido o gaseoso, y sus servicios auxiliares en toda clase de establecimientos industriales y almacenes, así como almacenamientos de establecimientos comerciales y de servicios que no sean de pública concurrencia.

También es objeto de este Reglamento los productos químicos combustibles con punto de inflamación inferior o igual a 100ºC.

Se aplicarán a las instalaciones de nueva construcción, así como a las ampliaciones o modificaciones de las existentes, no integradas en las unidades de proceso y no serán aplicables a los productos y actividades para los que existan reglamentaciones de seguridad industrial específicas, que se regirán por ellas.

Exclusiones previstas:
  • El transporte de sustancias peligrosas y el almacenamiento temporal intermedio directamente relacionado con él.
  • Los almacenamientos de productos químicos de capacidad inferior a la prevista en Reglamento o en cada ITC asociada.
  • Almacenamientos en tránsito: Almacenamiento esporádico de productos en espera de ser reexpedidos y periodo de almacenamiento < 72 h continuas, no existiendo producto durante más de 8 días/mes o 36 días /año.
Afección a los almacenamientos existentes con la normativa prevista.
  • NO, tendrán que adaptarse los almacenamientos inscritos en la fecha de entrada del Reglamento.
  • SI, los almacenamientos no inscritos en la fecha de entrada del Reglamento.
  • SI, los almacenamientos inscritos que sufran una modificación de instalaciones (sustitución de producto con otro riesgo, incorporación de nuevos equipos, cambios de emplazamiento, etc.)
  • NO se considerará modificación de la instalación la reclasificación de los productos químicos, debida a actualización reglamentaria de su nomenclatura. Se considerarán con el riesgo con el que fueron inscritos.

NUEVA ITC: APQ-10 Almacenamiento en recipientes móviles

La nueva instrucción tendrá como finalidad establecer las prescripiones técnicas a cumplir para el almacenamiento, carga y descarga y trasiego de productos químicos en recipientes móviles.

Se aplicará a los productos químicos que se recogen en la tabla del artículo 2 del Reglamento APQ, siempre que se superen los límites de cantidad indicados en la columna 5. La tabla indicará para cada clase y categoría de peligro del CLP, el valor mínimo de capacidad de almacenamiento (Para los productos químicos sólidos, la masa en kilogramos y para los productos químicos líquidos, el volumen en litros), a partir del cual queda afectado por esta ITC 10.

Quedarían excluidos del alcance de esta ITC los siguientes almacenamientos:
  • Recipientes móviles incluidos en otras ITC específicas:
    • Oxido de etileno MIE-APQ-2
    • Cloro MIE-APQ-3
    • Amoniaco anhidro MIE-APQ-4
    • Gases en recipientes moviles MIE-APQ-5
    • Fertilizantes a base de nitrato amonico con alto contenido en Nitrogeno MIE-APQ-8
    • Peroxidos organicos MIE-APQ-9
  • Los productos químicos que vayan a ser utilizados en operaciones de construcción, reparación, mantenimiento o conservación siempre que se cumplan las tres siguientes condiciones:
    • que se utilicen en casos aislados (máximo una vez al año) y
    • que se utilicen y se almacenen in situ y
    • que no se supere la cantidad necesaria prevista para 10 días y un periodo de almacenamiento de 30 días.
  • Los recipientes móviles sea cual sea su capacidad, que estén conectados a proceso mediante tubería realizándose alimentación por bombas de aspiración o por gravedad.
Se definirán distintos tipos de almacenamientos que tendrán, como es obvio, diferentes tratamientos en cuanto a seguridad y operatividad. Estos almacenamientos serán:
  • Almacenamiento abierto: Aquel que ocupa un espacio abierto, destinado al depósito de recipientes móviles, que puede estar total o parcialmente cubierto y alguna de cuyas fachadas carece totalmente de cerramiento no siendo posible la acumulación de gases, vapores peligrosos así como humos y calor en caso de un incendio. Corresponden con los tipo D y E del Reglamento de seguridad contra incendios en establecimientos industriales.
  • Almacenamiento cerrado: Aquel limitado periféricamente por paredes o muros y con cubierta destinado al depósito de recipientes móviles en su interior. Corresponden con las configuraciones tipo A, B y C del Reglamento de seguridad contra incendios en establecimientos industriales.
  • Armario de seguridad: Armario contra incendios probado y certificado, destinado al almacenamiento de productos químicos peligrosos en edificios.
  • Contenedor de almacenamiento: Contenedor modular, con o sin resistencia al fuego, concebido específicamente para el almacenamiento de productos químicos en recipientes móviles y que cumple con los requerimientos de seguridad mínimos de la ITC.