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Somos una organización dedicada a las consultoría de gestión empresarial ubicada en Bizkaia. Nuestro conocimiento, junto con el de nuestros colaboradores, nos permite desarrollar proyectos de gestión en los ámbitos de la calidad, medioambiente, seguridad y salud laboral, estrategia y personas, e implantar soluciones personalizadas e integrales para la consecución de objetivos concretos que permitan mejorar la competitividad de nuestros clientes.

martes, 29 de septiembre de 2015

Procedimiento de declaración de subproducto.

Marco jurídico:

La Directiva Marco de Residuos y su transposición al estado español a través de la Ley 22/2011, de 28 de julio, de residuos y suelos contaminados, definen las condiciones para que una sustancia u objeto, resultante de un proceso de producción, y cuya finalidad no sea la producción de esa sustancia u objeto, pueda ser considerada como un subproducto y no como un residuo, cuando se cumplan las siguientes condiciones: 
  • Que se tenga la seguridad de que la sustancia u objeto va a ser utilizado ulteriormente, 
  • que la sustancia u objeto se pueda utilizar directamente sin tener que someterse a una transformación ulterior distinta de la práctica industrial habitual, 
  • que la sustancia u objeto se produzca como parte integrante de un proceso de producción, y 
  • que el uso ulterior cumpla todos los requisitos pertinentes relativos a los productos así como a la protección de la salud humana y del medio ambiente, sin que produzca impactos generales adversos para la salud humana o el medio ambiente. 
Para poder considerar una sustancia u objeto como subproducto, estas cuatro condiciones deberán cumplirse de forma simultánea; esto es, sólo si satisfacen todas y cada una de ellas, estaremos ante un subproducto; en caso contrario el régimen jurídico aplicable será necesariamente el de los residuos. 

En consecuencia, aquellas sustancias u objetos que se declaren como subproductos les será de aplicación la normativa específica para productos o sustancias, en particular, el Reglamento (CE) 1907/2006 del Parlamento Europeo y del Consejo relativo al registro, la evaluación, la autorización y la restricción de las sustancias y preparados químicos (REACH) y el Reglamento (CE) 1272/2008 del Parlamento Europeo y del Consejo de 16 de diciembre de 2008 sobre clasificación, etiquetado y envasado de sustancias y mezclas (CLP) y otras normativas específicas que pueden afectar a la sustancia u objeto.

En la mayoría de las Comunidades Autónomas se viene utilizando el termino subproducto con anterioridad a la aprobación de la Ley 22/2011, de 28 de julio, y en muchos casos no se ajusta exactamente al nuevo concepto de subproducto que introduce la legislación comunitaria. 

La Disposición Transitoria Primera de la Ley 22/2011 preveía que se continuaran aplicando los procedimientos administrativos vigentes en la materia hasta que no se pusieran en marcha los mecanismos previstos en el artículo 4.2 de la citada Ley, es decir, la evaluación en el seno de la Comisión de Coordinación en materia de residuos, de la consideración como subproducto de determinados residuos de producción y si procede, se dicte la correspondiente Orden Ministerial.

Procedimiento de declaración:

El procedimiento desarrollado por el Grupo de Subproductos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente para la declaración como subproducto se ha basado en el documento Draft Guidelines on the interpretation of key provisions of Directive 2008/98/CE on waste y en la Comunicación de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo (COM). Comunicación interpretativa sobre residuos y subproductos, desarrollados por la Comisión Europea.

El procedimiento para regular la declaración de un residuo de producción como un subproducto se secuencia en dos fases; La primera, correspondiente a la solicitud general de declaración de subproducto y la segunda, relativa a la notificación de la intención de acogerse a lo establecido en la correspondiente Orden Ministerial. 

Solicitud de declaración de subproducto:

En relación con la primera fase, será el Grupo de Trabajo de la Comisión de Coordinación en materia de residuos, el responsable de evaluar el cumplimiento de las condiciones del artículo 4 para la utilización en uso específico del residuo de producción en cuestión. Como resultado de este análisis se aprobará, si procede, la correspondiente Orden Ministerial, que será de carácter abierto a todas aquellas empresas que quieran gestionar un subproducto bajo las condiciones establecidas en dicha Orden.

La solicitud de declaración de subproducto se presentará de forma conjunta por la industria productora o agrupación de industrias productoras de un determinado residuo de producción y por las empresas receptoras o agrupación de empresas receptoras interesadas en utilizarlo y se entregará al Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, y será dirigido a la Comisión de Coordinación en materia de residuos.

Una vez analizada toda la información suministrada por los solicitantes, el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente elaborará un informe para su evaluación por el Grupo de Trabajo sobre Subproductos de la Comisión de coordinación en materia de residuos.

Cuando proceda, el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, elaborará una propuesta de Orden Ministerial, que tramitará siguiendo los procedimientos habituales para este tipo de desarrollo legislativo. 

La Orden Ministerial regulará de forma general los siguientes aspectos:
  • El momento concreto en que un residuo de producción deja de ser residuo y pasa a ser considerado subproducto para el uso específico regulado en la Orden.
  • Las disposiciones relativas al procedimiento de notificación por el que el productor le notifica a la CA donde se genere ese residuo de producción, la intención de utilizar el residuo de producción objeto de la Orden Ministerial como subproducto. La notificación estará vigente en tanto que no se produzcan cambios en los procesos de producción y de utilización del residuo, en el propio residuo de producción y los destinos concretos.
  • Las obligaciones de información de los productores y usuarios del subproducto en relación con el uso del mismo.
En caso de que se detecten nuevos usos del subproducto, distintos a los especificados en la Orden Ministerial, deberá iniciarse un nuevo proceso de solicitud para la declaración general de subproducto.

Notificación de subproducto:

La Orden Ministerial establecerá la forma en la que los solicitantes deberán notificar a las CCAA su intención de utilizar un residuo de producción en base a lo establecido en dicha orden, así como el contenido mínimo de la notificación. Esa notificación podrá llevarse a cabo a través de tres figuras, en función de las conclusiones establecidas en el Informe final sobre la consideración del residuo de producción como subproducto para un uso específico:
  • Aplicación de las normas existentes para el residuo de producción durante el uso específico. En caso de que existan normas reguladoras de los residuos de producción para un uso concreto y que éstas permitan garantizar el cumplimiento de todas o de algunas de las condiciones establecidas en la Ley 22/2011, de 28 de julio, para su consideración como subproducto, podrá valorarse la procedencia de eliminar esta segunda fase del procedimiento o limitar las condiciones a cumplir durante la misma. 
  • Declaración responsable. En este caso, desde la fecha de notificación a las CCAA el notificante podrá empezar a gestionar el residuo de producción como subproducto. 
  • Comunicación. En este caso, el notificante podrá empezar a gestionar el residuo de producción una vez finalice el plazo que se establezca en la Orden Ministerial para que el órgano ambiental competente de la CA donde se presente la comunicación resuelva este trámite. 
Control de subproductos:

Las CCAA que reciban la notificación, procederán a inscribir en un apartado específico del Registro de producción y gestión, a la empresa productora y la Orden Ministerial correspondiente.

Las empresas productoras y utilizadoras del subproducto llevarán un registro cronológico de las cantidades producidas y gestionadas como subproducto, así como de los destinos de las mismas, que deberá mantenerse y estar a disposición de la autoridad competente durante un período de tiempo de 3 años para su inspección. Por otra parte y a efectos de inspección, se recomienda que el transporte del subproducto vaya acompañado de una copia de la notificación.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

ISO 14001:2015. Nuevo Requisito: La organización y su contexto.

Recientemente se ha publicado la Norma ISO 14001:2015. La norma contempla una serie de novedades sobre las que las organizaciones deberán ir trabajando para adaptar su sistema durante el periodo de transición. De todas ellas, una de las más significativas es la inclusión de la cláusula 4.1. Comprensión de la organización y de su contexto, que cita así:

“La organización debe determinar las cuestiones externas e internas que son pertinentes para su propósito y que afectan a su capacidad para lograr los resultados previstos de sus sistema de gestión ambiental. Estas cuestiones incluyen las condiciones ambientales capaces de afectar o verse afectadas por la organización”

La comprensión de los factores que influyen en la organización es crucial para poder determinar los riesgos y oportunidades relacionados con los aspectos ambientales y el cumplimiento de los requisitos legales aplicables. Sólo mediante una correcta comprensión de estos factores se puede construir un sistema de gestión que sea eficiente y capaz de asegurar el resultado previsto planeado. 

Este capítulo está destinado a dar visión general de las posibles amenazas y oportunidades para la organización a nivel de estrategia. Es importante recordar que aunque la organización puede percibir poco cambio, su contexto y el que lo rodea continuamente cambia, incluyendo las expectativas de las partes interesadas (administración, clientes, sociedad, vecindario,…).

El texto del requisito aplicable (4.1.) utiliza el término "determinar" lo que significa alcanzar el conocimiento. El mayor desafío será normalmente de comprender y analizar los problemas externos que influyen en el negocio. La organización tiene que revisar y evaluar la información proveniente del mercado / ventas, el diseño, las compras, finanzas, legal, recursos humanos, etc….

El contexto externo para las empresas variará mucho y depende de varios factores como el sector empresarial, tamaño, ubicación geográfica, grado de regulación, mercado competitivo etc….

¿Qué debemos tener en cuenta en la implantación / transición?

Es necesario que haya evidencias de que se han analizado tanto cuestiones internas como externa que afecten a la organización y su implicación con el SGA. Esto tiene que ser un proceso que se repita periódicamente para reflejar los cambios en el entorno tanto externo como interno. Aunque no es un requisito explícito es recomendable documentar la sistemática para que el análisis sea consistente y reproducible.

Una evidencia de revisión adecuada podría ser, por ejemplo, en actas de reuniones, análisis estratégicos, etc., todo ello dependiendo de la complejidad de la organización. Una buena práctica sería incluirlo en la Revisión por la Dirección.

Ejemplo:

Riesgo externo:

Un productor de materia prima dispone de un proveedor estratégico que le suministra un material con una determinada concentración de Plomo. Si este proveedor cayese, tendría que buscar un proveedor alternativo con materia prima de la misma pureza, o bien tener en cuenta un re-diseño de su proceso productivo para mantener bajo limites los parámetros de vertido concedidos en su autorización.

Oportunidad externa:

Una empresa que se dedica a la fabricación y comercialización de equipos de refrigeración basados en Amoniaco detecta que la nueva regulación europea determina que todos los vehículos a partir del año X han de sustituir sistemas tradicionales de refrigeración basados en gases fluorados por sistemas basados en NH3. Este es un nuevo gran mercado potencial para la organización y debe ser planeado para estar listo para el mercado.

Riesgo Interno:

Una empresa de galvanizado dispone una planta de tratamiento de vertidos. Hoy la empresa depende en gran medida del conocimiento de una persona específica que formó parte de la instalación de la planta de tratamiento. Hay una debilidad clara si este trabajador falta o se va de la organización por lo que la organización debe formar a otros trabajadores en este proceso de depuración.

Respecto a la frase “estas cuestiones incluyen condiciones ambientales” incluida en la cláusula, comentar que estas condiciones a tener en cuenta podrían ser el clima, la contaminación, la disponibilidad de recursos, la biodiversidad y el efecto de estas condiciones pueden tener sobre la capacidad de la organización para lograr sus objetivos.

Ejemplos de condiciones ambientales que afectan a la organización podrían ser:
  • La escasez del agua dulce en una zona donde hay diferentes intereses que compiten entre / empresas de fabricación, las necesidades agrícolas y de la comunidad local.
  • Una compañía de productos químicos se encuentra en una zona de huracanes estacionales que también puede afectar negativamente el medio ambiente, por ejemplo, debido a la pérdida abrupta de la fuente de alimentación, siendo directamente edificios / equipos / tanques de almacenamiento.


lunes, 14 de septiembre de 2015

Coexistencia en el etiquetado de preparados peligrosos.

El Reglamento (CE) nº 1272/2008 (en adelante denominado CLP, acrónimo de clasificación, etiquetado y envasado de sus siglas en inglés) entró en vigor el 20 de enero de 2009 debido a la necesidad de incorporar a la legislación comunitaria los criterios del Sistema Globalmente Armonizado (SGA) de las Naciones Unidas sobre clasificación, etiquetado y envasado de sustancias y mezclas químicas para lograr una armonización a nivel internacional.

El CLP tiene entre sus principales objetivos determinar si una sustancia o mezcla presenta propiedades que deban ser clasificadas como peligrosas. Una vez identificadas dichas propiedades y clasificada la sustancia o mezcla en consecuencia, deberán comunicarse los peligros detectados a través del etiquetado. 

Además, obliga a notificar a la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) la clasificación y etiquetado de las sustancias fabricadas o importadas en el Espacio Económico Europeo y comercializadas cuando estén sujetas a registro conforme a REACH o estén clasificadas como peligrosas. Esta información formará parte del Catálogo de Clasificación y Etiquetado que la ECHA ha publicado en su página Web, junto con la información relativa a la clasificación y etiquetado presentada como parte de un expediente de registro conforme a REACH.


La entrada en vigor del contenido del Reglamento ha sido gradual desde su publicación, y ya desde Junio de 2015 está en vigor en su totalidad. En el caso de las mezclas, el plazo límite de clasificación, etiquetado y envasado con arreglo a las normas CLP es el 1 de junio de 2015. Hasta esa fecha, deberán clasificarse, etiquetarse y envasarse con arreglo a la antigua Directiva de Preparados Peligrosos (En inglés DPD). 


El problema existe en la transición, ya que durante finales del 2015 y principios del 2016 podemos encontrarnos con etiquetados bajo el CLP y DPD, ya que pueden existir en la cadena de distribución mezclas etiquetadas antes de Junio de 2015 con arreglo al DPD. Este extremo lo tiene en cuenta en Reglamento CLP en su articulado. Así, si una mezcla ya haya sido clasificada, etiquetada y envasada con arreglo al CLP antes del 1 de junio de 2015, sólo figurará la etiqueta CLP y no la etiqueta DPD. Cuando una mezcla ya haya sido clasificada, etiquetada y envasada con arreglo a las normas DPD y se comercialice antes del 1 de junio de 2015 (es decir, que ya se encuentre en la cadena de suministro para esa fecha), el fabricante, importador, usuario intermedio o distribuidor podrá posponer su reetiquetado y reenvasado con arreglo a las normas CLP hasta el 1 de junio de 2017. Esto significa que la mezcla se podrá seguir vendiendo en la cadena de suministro con la etiqueta DPD hasta el 1 de junio de 2017. 

Sin embargo, cuando una mezcla se recargue en otro envase durante su itinerario por la cadena de suministro y el proveedor respectivo (reenvasador) cambie el envase de manera que sean necesarios otros elementos de etiquetado, deberá adaptarse la etiqueta a los requisitos CLP y prescindir del etiquetado DPD en la medida en que le sean facilitadas las clasificaciones CLP pertinentes, por ejemplo a través de una ficha de datos de seguridad.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Reconocimientos médicos previos ¿son obligatorios?

Voluntariedad condicionada

La LPRL configura la vigilancia de la salud como un derecho del trabajador y una obligación del empresario, enunciando como regla general la voluntariedad de la misma. Es más, el consentimiento del trabajador no deberá ser a una vigilancia genérica sino que se basará en el conocimiento por parte del mismo del contenido y alcance de la vigilancia de la salud. 

Ese carácter voluntario se transforma en una obligación del trabajador en las siguientes circunstancias:
  • La existencia de una disposición legal en relación a la protección de riesgos específicos y actividades de especial peligrosidad. Varias son las disposiciones legales en las que se establece la vigilancia de la salud. Por un lado, el artículo 196 de la Ley General de la Seguridad Social obliga al empresario a realizar reconocimientos previos y periódicos a los trabajadores que ocupen un puesto de trabajo en el que exista un riesgo de enfermedad profesional. Por otro, el artículo 36.4 del Estatuto de los Trabajadores establece la evaluación de la salud de los trabajadores nocturnos. Y finalmente, toda aquella legislación específica para ciertos factores de riesgo en la que se estipula el tipo de vigilancia de la salud que se ha de efectuar en los trabajadores expuestos (productos cancerígenos, exposición a ruido,...)
  • Que los reconocimientos sean indispensables para evaluar los efectos de las condiciones de trabajo sobre la salud de los trabajadores.
  • Que el estado de salud del trabajador pueda constituir un peligro para el mismo o para terceros

Reconocimiento inicial

Este deberá realizarse después de la incorporación al trabajo o después de la asignación de tareas específicas con nuevos riesgos para la salud. 

El reconocimiento inicial debe realizarse lo antes posible tras la formalización del contrato, preferiblemente antes de empezar a trabajar o durante el período de formación inicial; esta inmediatez es más importante cuanto mayor sea el/los riesgos que no han podido evitarse, a los que estará expuesto el trabajador; en el caso de la exposición a riesgos biológicos, radiaciones ionizantes y a agentes cancerígenos y mutágenos la propia normativa aclara que el reconocimiento debe realizarse antes de que se inicie la exposición.

 De acuerdo a los objetivos que se pretenden con este reconocimiento (conocer las características personales y estado biológico del trabajador) como punto de partida para poder valorar después los cambios en relación a los posibles riesgos laborales (a valorar en los sucesivos reconocimientos periódicos específicos que se planifiquen), este examen de salud deberá contemplar una historia clínico-laboral completa, exploración clínica y pruebas complementarias generales que el medico considere necesarias, ya que los siguientes exámenes periódicos se centrarán específicamente en las posibles alteraciones consecuencia de la exposición a los riesgos del lugar de trabajo. 

Reconocimiento periódico específico.

 Este se articula por trabajar con determinados productos o en determinadas condiciones reguladas por una legislación específica que así lo exija o según riesgo/s detectados en las evaluaciones de riesgos. La periodicidad no tiene porqué ajustarse a intervalos regulares; va a depender naturalmente de la historia natural de la enfermedad, de las condiciones de exposición y de las características personales y estado biológico del trabajador. 

lunes, 7 de septiembre de 2015

Normativa Euro 6. Vehículos menos contaminantes.

La normativa Euro 6, ya en vigor, limita drásticamente las emisiones contaminantes. Este año 2015, en Enero, ha entrado en vigor el reglamento Euro 6, que supone una nueva revisión de la normativa europea para el control de emisiones contaminantes para vehículos.

Desde que la norma Euro 1 fuese introducida por la Unión Europea en 1993, las emisiones procedentes del tráfico por carretera se han reducido drásticamente. Los avances introducidos en la tecnología del automóvil han hecho posible la reducción de las emisiones contaminantes como el CO2, los óxidos de nitrógeno y otras partículas. Desde 1990, las emisiones de partículas de los motores diésel se han reducido en alrededor de un 99 por ciento, mientras que emiten un 98 por ciento menos de óxidos de nitrógeno que los vehículos comparables de la década de los 90 y, a medida que vaya avanzando la tecnología del vehículo eléctrico, estas emisiones disminuirán aún más.

El reglamento de la Unión Europea se ha actualizado cinco veces desde su aprobación en 1993 y tras cinco revisiones del reglamento, Euro 6 establece límites mucho más estrictos de emisiones para los vehículos en lo referente a partículas y óxidos de nitrógeno. A partir del 1 de septiembre de 2014, los vehículos diésel nuevos ya no pueden emitir más de 80 mg de óxido de nitrógeno por km (los vehículos de gasolina, 60 mg por km), reemplazando así el anterior límite de 180 mg por km y desde Enero de 2015, todos los vehículos nuevos que se vendan en los países miembros de la UE deberán cumplir con los límites Euro 6.

Con el fin de cumplir con los límites inferiores establecidos en la Euro 6, los vehículos diésel con un peso de hasta unos 1.700 kilogramos necesitan un sistema de tratamiento de los gases de escape perfectamente ajustado. En este sentido, un convertidor catalítico de NOx sería suficiente.

Sin embargo, en los vehículos pesados solamente se podrían cumplir las exigencias establecidas mediante la utilización de un catalizador tipo SCR (reducción catalítica selectiva, o más comúnmente “catalizador de urea) Este sistema inyecta AdBlue, una solución de urea inodora, que convierte los óxidos de nitrógeno en vapor de agua y nitrógeno inocuo. La solución AdBlue se rellena a intervalos regulares de servicio.