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Somos una organización dedicada a las consultoría de gestión empresarial ubicada en Bizkaia. Nuestro conocimiento, junto con el de nuestros colaboradores, nos permite desarrollar proyectos de gestión en los ámbitos de la calidad, medioambiente, seguridad y salud laboral, estrategia y personas, e implantar soluciones personalizadas e integrales para la consecución de objetivos concretos que permitan mejorar la competitividad de nuestros clientes.

jueves, 26 de febrero de 2015

Residuos de construcción y demolición ¿Le aplica a su empresa?

Muchas organizaciones piensan que la normativa referente a los residuos de construcción y demolición no les afecta, que es una legislación cuyo ámbito se circunscribe al mundo de la construcción y reformas, pero se equivocan, ya que afecta o afectará  al 100% de las organizaciones alguna vez en ciclo de vida.

Si su empresa hace una reforma de las instalaciones, o a nivel particular tiene un terreno o vivienda donde se realice algún tipo de obra o reforma, tiene que ser consciente que como promotor de la obra tiene una serie de obligaciones en cuanto a la gestión y vigilancia de los residuos generados como consecuencia de la misma. 

Dichas obligaciones están alineadas con el fomento, en condiciones ambientalmente seguras, de la reutilización de materiales, el reciclado y otras formas de valorización de los residuos, así como minimizar la eliminación de los residuos de construcción y demolición.

La legislación vigente le otorga el nombre de productor de residuos de construcción y demolición, ya que será el titular de la licencia urbanística, ó en aquellas obras de construcción y demolición que no precisen de dicha licencia, el titular del bien inmueble objeto de la obra, y como tal tendrá una serie de obligaciones legales.


En el ámbito autonómico el decreto determina que:

Cuando se requiere licencia urbanística:


  • Incluir en el proyecto básico y de ejecución de la obra un estudio de gestión de residuos y materiales de construcción y demolición. 
  • En el caso de que la actuación que genere los residuos conlleve la demolición de un edificio o instalación que haya soportado una actividad potencialmente contaminante del suelo deberá presentarse un estudio adicional.
  • Disponer de la documentación que acredite que los residuos de construcción y demolición producidos en sus obras han sido gestionados. La documentación se debe almacenar al menos 5 años.
  • Constituir fianza que asegure el cumplimiento de los requisitos establecidos en relación con los residuos de construcción y demolición de la obra.
  • Presentar ante el Ayuntamiento el informe final de la gestión de residuos y materiales de construcción y demolición.
  • En el caso de valorizar materiales incluir en el libro del edificio.

Cuando no se requiere licencia urbanística:


  • Incluir en el proyecto básico y de ejecución de la obra un estudio de gestión de residuos y materiales de construcción y demolición. 
  • En el caso de que la actuación que genere los residuos conlleve la demolición de un edificio o instalación que haya soportado una actividad potencialmente contaminante del suelo deberá presentarse un estudio adicional.
  • Disponer de la documentación que acredite que los residuos de construcción y demolición producidos en sus obras han sido gestionados. La documentación se debe almacenar al menos 5 años.
  • Disponer ante el Ayuntamiento el informe final de la gestión de residuos y materiales de construcción y demolición.
  • En el caso de valorizar materiales incluir en el libro del edificio.
  • Disponer de fianza calculada según el 120% del coste estimado en el estudio de gestión de residuos contemplado en el proyecto de ejecución. El cálculo del importe bajará al 60% si en la ejecución se usarán materiales que generan menos residuos. Asimismo si la empresa está acogida al registro EMAS, estará exenta de esta fianza.
  • Presentar informe de la correcta gestión de los residuos firmado por dirección facultativa y verificado por entidad independiente. Esta última verificación queda exenta si la empresa está registrada en EMAS.

En cuanto al poseedor de RCD, que será el contratista principal o constructora deberá:

  • Disponer de plan de gestión de residuos de construcción y demolición.
  • Disponer de evidencia documental de la entrega del residuo (poseedor, productor (titular de la licencia), obra de procedencia, nº de licencia de obra, cantidad de residuos en Tn o m3, código LER.
  • Disponer de archivo físico o telemático, donde se recojan por orden cronológico la cantidad, naturaleza, origen, destino y método de tratamiento de los residuos generados en las obras que ejecuten. Cuando proceda se inscribirá también el medio de transporte y la frecuencia de recogida. Se almacenará al menos 3 años.
  • Segregar en obra mayor en función de determinadas cantidades y fracciones.
  • Segregar en obra menor en función de tipos e fracción.



lunes, 23 de febrero de 2015

Evaluación de la satisfacción del cliente.

La voz del cliente es importante a la hora de mejorar el producto o servicio ofertado por nuestra organización. La evaluación de la satisfacción de cliente es una técnica proactiva, e intentar determinar los aspectos a mejorar de la organización ya sea del producto, del servicio o de ambos. No hay que esperar a tener una queja para tener que mejorar algo.

La técnica más extendida es la valoración mediante encuestas de satisfacción a una muestra importante de los clientes más significativos (por volumen de facturación, por nº de pedidos, etc…). Un aspecto clave es el diseño del cuestionario, y para ello debe:

  • Ser sencillo de interpretar evitando dobles sentidos.
  • Adaptarse al producto/servicio a valorar.
  • Preguntar sobre los ítems importantes para la organización.
  • Contener un campo libre de observaciones para que el cliente pueda expresarse con libertad.
  • Ser corto, nada de cuestionarios interminables.
El cuestionario, asimismo, podrá estar baremado del 1-5, 1-10,…para luego sacar medias por ítems, ó con un BIEN / MAL para determinar por atributos los ítems mejor valorados.

Hay que tener que las encuestas de satisfacción son expresiones de satisfacción de clientes de manera puntual, y que dependerá de diversos factores como el día que tenga el que cumplimenta la encuesta, si hace poco ha recibido un servicio muy satisfactorio o muy insatisfactorio (en ambos casos distorsionaría los resultados), si el encargado de cumplimentarla ha recibido/disfrutado el producto/servicio, etc… Por ello es importante centrarse en datos históricos, tendencias, comparativas entre ítems, etc…pero siempre desde un punto de vista estadístico, acumulado la suficiente cantidad de datos como para que percepciones puntuales o erróneas nos distorsionen la valoración.

Para evitar distorsiones por percepciones individuales se pueden eliminar de la muestra aquellas encuestas con resultados máximos y mínimos en todos los ítems.

Así si apreciamos en la “rapidez de respuesta” un decremento del 10% respecto a la media de los últimos años “algo pasa” en nuestra organización y se debería investigar los “porqués”….o si de todos los ítems medidos nos encontramos que está por debajo de la media el “servicio postventa”, tenemos aquí fuente de información para iniciar una acción de mejora.

Hay vida más allá de las encuestas:

Pero la realización de encuestas de satisfacción ni es el único método, ni es la panacea en lo que a satisfacción de clientes se refiere. Hay métodos alternativos como la valoración dada por el departamento comercial tras realizar reuniones individuales o colectivas con clientes, mediante “focus group”. 

Un focus gropup es una técnica cualitativa de estudio de las opiniones o actitudes de un público objeto y consiste en la reunión de un grupo de personas, entre 6 y 12, con un moderador, encargado de hacer preguntas y dirigir la discusión. Su labor es la de encauzar la discusión para que no se aleje del tema de estudio. Las preguntas son respondidas por la interacción del grupo en una dinámica en que los participantes se sienten cómodos y libres de hablar y comentar sus opiniones. Normalmente los grupos focales requieren cerca de dos horas para cumplir su tarea.

También se pueden elaborar informes de satisfacción mediante indicadores indirectos como pueden ser:
  • Nivel de facturación.
  • Fidelidad de clientes (clientes que repiten).
  • Clientes recuperados de la competencia.
  • Clientes recomendados por otros clientes.

En definitiva, hay múltiples tipos de análisis de satisfacción. Lo importante es acertar con el más adecuado para la organización, extraer conclusiones adecuadas y ponerlo en práctica a intervalos definidos.



jueves, 19 de febrero de 2015

Acidificación de los océanos. Métodos de seguimiento.

La ardua, costosa y difícil tarea de monitorización del grado de acidificación de los océanos se ha hecho un poco más fácil. Un grupo de científicos de Europa, EE.UU. y la India han desarrollado una técnica que podría proporcionar la primera evaluación en tiempo real del grado de acidificación de los océanos.

Sus hallazgos fueron publicados en la revista Environmental Science and Technology, mostrando cómo los datos de los satélites que miden la salinidad y otras condiciones de los océanos se podrían cambinar para producir un nuevo método de seguimiento del estado de acidificación de los oceanos. Actualmente, los científicos confían en barcos, boyas, flotadores y pruebas de laboratorio para realizar un seguimiento de los datos y, aunque estas piezas dispares pueden construir una línea de base de la acidificación, hay lagunas en la cobertura de los océanos.

Los océanos no sólo absorben alrededor del 90 por ciento del exceso de calor generado por las emisiones de gases de efecto invernadero, sino que también están absorbiendo parte del dióxido de carbono (CO2) en sí. De acuerdo con la Agencia Espacial Europea, alrededor de un cuarto de todas las emisiones humanas de CO2 están siendo absorbidas por los océanos.

Un complejo conjunto de procesos químicos permiten que se diluya el CO2 y lo convierta en ácido carbónico, que además de disminuir el pH marino, se disuelve conchas y corales, creando un efecto dominó que podrían alterar los ecosistemas marinos enteros. 

Un estudio reciente estimó un billón dólares anuales en pérdidas causadas por la acidificación de los océanos para el año 2100. Algunas investigaciones han previsto que corales y otras criaturas que podrían sobrevivir mares más ácidos, pero aún queda trabajo por hacer para averiguar exactamente lo que va a prosperar (o al menos sobrevivir) al ritmo de acidificación actual.

Las nuevas técnicas de control pueden ayudar a los puntos calientes del seguimiento tales como la Bahía de Bengala, el Océano Ártico y el Caribe, tres lugares en los que la acidificación del océano podría tener importantes repercusiones ecológicas.

Los nuevos esfuerzos de seguimiento pueden ser particularmente útiles en los próximos meses, cuando diversas asociaciones han alertado de una mayor decoloración de los corales en el Pacífico tropical y el Índico hasta mayo, un evento que puede rivalizar con el blanqueo grave que se produjo en 1998 y 2010 en esta zona. El principal culpable de esta decoloración es el calor oceánico, que ha estado en niveles récord, pero la acidez se suma a la presión sobre el coral y lo hace más susceptible a la decoloración.

Los satélites no son las únicas nuevas herramientas para medir el impacto de la acidificación. Otra investigación reciente ha sugerido también que el seguimiento de los arrecifes podría ser una forma útil y rentable para controlar su salud. Otros han explorado otro indciadores oceánicos, como la concentración de los minerales que fomentan el crecimiento de las conchas marinas, como una forma más precisa para vigilar a los impactos de la acidificación en el ámbito local.

"Ahora es el momento para evaluar cómo conseguir que los datos extraídos de la monitorización vía satélite y los datos extraídos in situ nos ayuden a entender la acidificación del océano, y establecer que datos obtenidos por teledetección pueden hacer la mejor contribución," afirma Peter Land, autor principal del nuevo estudio e investigador al Laboratorio Marino de Plymouth, en un comunicado de prensa que acompañaba el nuevo estudio.

martes, 17 de febrero de 2015

Requisitos legales y otros requisitos.

Introducción:

Ninguna organización certificará un sistema de gestión si no cumple con los requisitos legales de aplicación a su actividad. Pero lo que es aún mucho más importante: Un buen gestor no permitirá que su organización incumpla la Ley por convicción moral, posibles sanciones o repercusión en la imagen corporativa.


No todas las normas o especificaciones relacionadas con la certificación de sistemas requieren un extracto pormenorizado y valoración del cumplimiento de los requisitos legales aplicables a la organización. Así por ejemplo la Norma ISO 9001 no requiere un extracto pero sí un “compromiso” por parte de la dirección para el cumplimiento de los mismos. Este “compromiso” se debe sustentar en trasladar los requisitos legales aplicables a su producto o servicio a los procedimientos operativos de la organización. Es decir, se debe asegurar que la operatividad de la empresa es acorde a la legislación. Nunca sería certificable una industria agroalimentaria si no cumpliesen preceptos básicos contenidos por ejemplo en el Reglamento 852/2004, de 29 de Abril de 2004, del Parlamento Europeo y del Consejo, relativo a la higiene de los productos alimenticios.

Textos legales:

La estructura legislativa se organiza de manera piramidal, asegurando que siempre han de cumplirse todos los niveles jerárquicos. Las normas son más restrictivas según "bajamos" en la pirámide, es decir, la Comunidad Europea dicta unas líneas básicas y a partir de ahí el Estado, las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos (todos dentro de sus competencias) tendrán capacidad para imponer límites más restrictivos.

Lo más importante que debemos saber es que una norma de rango inferior a otra siempre deberá ser más restrictiva que aquella de la que procede, es decir, si el estado fija unos límites de ruido las Comunidades Autónomas podrán poenr límites propios pero siempre tendrán que partir de esos límites y, si los cambian, serán siempre más restrictivos.

Según su campo de aplicación podemos clasificar la normativa medioambiental en 4 niveles diferentes.

Europeo:

Directivas CEE (con transposición), Reglamentos CEE (sin transposición) y Decisiones CEE.
Las Directivas Europeas necesitan ser traspuestas al derecho interno de cada Estado. La mayor parte de la legislación medioambiental y seguridad  estatal surge de la trasposición de Directivas comunitarias. Los reglamentos son de obligado cumplimiento y de aplicación directa en todo el territorio comunitario.

Estatal:

Leyes, Reglamentos, Órdenes Ministeriales. Los Reales Decretos y reglamentos desarrollan las Leyes, concretando su contenido y asegurando su ejecución. Son aprobadas a través de Reales Decretos, Decretos Legislativos y Decretos Ley. Las órdenes ministeriales en cambio, son disposiciones legales en materias específicas emitidas por los ministerios. Una Ley, de por si no suele determinar requisitos de aplicación directa a las empresas. Son los Reales Decretos ú ordenes ministeriales los que contiene los requisitos legales de verdadera aplicación a las empresas.

Autonómico:

Leyes autonómicas, decretos y ordenaciones-resoluciones. Similar al funcionamiento de la legislación estatal, los decretos autonómicos desarrollan las leyes autonómicas.
El Estado establece las bases de la legislación medioambiental y las Comunidades Autónomas pueden desarrollarlas y complementarlas cumpliendo siempre con ciertas condiciones.

Municipal:

Ordenanzas municipales. Aprobadas por el pleno del Ayuntamiento. Regulan aquellas materias competencias del municipio.

Metodología de actualización y evaluación:

Para asegurar y verificar que la organización cumple con la legislación vigente que le es de aplicación, se debe dispone de una sistemática definida para la identificación de requisitos legales y verificación de su cumplimiento a intervalos definidos.

Un ejemplo de ello puede ser la revisión trimestral de la legislación aplicable a la organización, revisar qué requisitos son de aplicación, trasladar los mismos a un listado de verificación de cumplimiento y verificar el grado de cumplimiento. Posteriormente, de forma anual se verificaría de manera global el grado de cumplimiento de los mismos.



A la hora de verificar el de cumplimiento legislativo es importante dejar constancia de en qué estado está la organización respecto al nuevo requisito:

  • Si cumple al 100% como se asegura el cumplimiento continuado del mismo.
  • Si no cumple o cumple parcialmente, las acciones a llevar a cabo y responsables para su consecución.
Pero no sólo la legislación Europea, Nacional, Autonómica o Local es de aplicación a una organización, también los requisitos contractuales con un cliente, por ejemplo en materia de vestuario, protecciones ó segregación de residuos.

Asimismo hay que tener en cuenta en los extractos legislativos los requisitos contenidos en licencias de actividad/apertura, autorizaciones administrativas, etc...ya que no pueden estar dictando requisitos de importancia y que en caso de inspección su incumplimiento pueden acarrear sanciones tan o más importantes que un incumplimiento de una Ley o Real Decreto.






jueves, 12 de febrero de 2015

Accidentes In itinere

En un post anterior, Qué NO es un accidente de trabajo, definíamos que es un accidente de trabajo, que no esta considerado como tal y de entre los accidentes, distinguíamos entre los existentes en el centro de trabajo y los que ocurrían in itinere.

La legislación vigente (Real Decreto Legislativo 1/1994, de 20 de junio, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley General de la Seguridad Social) define el accidente “in itinere” como aquel que sufre el trabajador/a al ir al trabajo o al volver de éste. (Art. 115.2d LGSS).

Hay 3 elementos que se requieren en un accidente in itinere:
  • Que ocurra en el camino de ida o vuelta.
  • Que no se produzcan interrupciones entre el trabajo y el accidente.
  • Que se emplee el itinerario habitual.
No es accidente in itinere un accidente en misión, ya que son aquellos sufridos por el trabajador/a en el trayecto que tenga que realizar para el cumplimiento de la misión, así como el acaecido en el desempeño de la misma dentro de su jornada laboral.

Un accidente in itinere puede ser desde un accidente de coche al ir a la oficina, una caída de vuelta a casa, o un robo con violencia en el trayecto hacia el domicilio particular. La casuística es tan amplia que los tribunales han tenido que pronunciarse en numerosas ocasiones en función de cada caso concreto para determinar si se trata o no de contingencias laborales.

El artículo 115.2 de la Ley General de la Seguridad Social contempla los accidentes que sufren los empleados al ir o volver de la oficina dentro del ámbito del accidente de trabajo, pero ha sido a base de sentencias de los tribunales como se han ido delimitando los casos que entran dentro de un concepto que aparece regulado de forma muy amplia.

Jurisprudencia:

Recientemente, una sentencia del Tribunal Supremo ha considerado accidente in itinere el robo con violencia sufrido por una trabajadora en el trayecto del trabajo a su casa. Concretamente, se trataba de la empleada de un estanco que, tras cerrar el local a las ocho de la tarde, fue víctima de un robo. El suceso le causó una incapacidad temporal por trastorno adaptativo.

Entre las numerosas sentencias que han dictado los tribunales a favor de reconocer la circunstancia de accidente de trabajo in itinere, aparecen casos como el de un hombre que fue asesinado cuando accedía a su domicilio procedente del trabajo, otro que sufre un infarto de miocardio cuando esperaba el autobús de la empresa, o el accidente ocurrido durante el regreso al domicilio familiar de un empleado desde el lugar de trabajo al que había sido desplazado por la empresa. También se ha reconocido como accidente de trabajo la caída por las escaleras de una mujer en el edificio donde se ubica su domicilio, cuando se dirigía al trabajo. Sin embargo, no hay unanimidad al decidir sobre estos supuestos y los tribunales tienen que interpretar en cada caso si se cumplen o no los requisitos.

En muchos casos, el accidente tiene que ver con el tipo de transporte que se utiliza. Hace unos meses, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña dictaba una sentencia en la que calificaba de accidente in itinere la caída de un trabajador que se desplazaba de la oficina a su casa en patinete y que le causó diversas fracturas.

En este caso, el tribunal tomó la decisión de considerarlo accidente de trabajo in itinere por "haberse producido el desplazamiento entre el centro de trabajo y el domicilio habitual, en el trayecto habitual y con un medio idóneo de transporte". En este sentido, la sentencia apuntaba que "el uso del patinete tiene como finalidad principal un rápido desplazamiento desde el centro de trabajo al domicilio habitual" y ello hace que sea considerado un medio de transporte "idóneo".

Aunque las bases parecen estar claras, la amplia casuística que sigue llegando a los tribunales pone de manifiesto que sigue habiendo recorrido en este ámbito tan amplio del Derecho laboral.

Las reglas básicas:

Los accidentes de este tipo han dado lugar a una enorme casuística jurisprudencial, pero hay unas bases claras al respecto.
  • El domicilio del trabajador ha de ser el habitual, incluyendo no sólo el legal, sino también el real o incluso el familiar o el de vacaciones. Lo importante es que el lugar de trabajo sea el punto de destino o de partida.
  • El medio de transporte utilizado para desplazarse ha de ser normal o idóneo, entendido como aquél que no aumente innecesariamente el riesgo durante el desplazamiento.
  • El trayecto seguido debe ser el adecuado, que no tiene por qué ser siempre el mismo ni tampoco el más corto.
  • El tiempo invertido en el desplazamiento debe ser el normal, sin interrupciones injustificadas que interrumpan el nexo de causalidad, lo que en ocasiones genera valoraciones contradictorias en relación con la duración y el motivo de la interrupción.



martes, 10 de febrero de 2015

Revisión y planificación. Indicadores.

Introducción


En un post anterior (Revisión y planificación. Objetivos de mejora), comentábamos que todo sistema de gestión ha de ser revisado a intervalos definidos para con ello determinar si el desempeño del mismo se desarrolla según lo planificado. También planteábamos la diferencia entre objetivo e indicador:

"Así un objetivo es una mejora pretendida o ansiada por la organización, al que se le asociarán una serie de recursos para su consecución, mientras que un indicador es un valor objetivo que nos da una referencia cuantitativa del desempeño de una actividad o proceso (...)

Imaginemos que somos el presidente de un país llamado “Empresia”. Este país funciona bien, sin problemas y sus indicadores de paro y financiación están en rangos que para el presidente y su consejo son aceptables. Pero el presidente estima que el país puede funcionar aún mejor y tras un análisis de la situación se decide mejorar el indicador de la tasa de paro, ya que detectan bolsas de paro “no estructural”. Pues bien, el país tendrá dos indicadores económicos: % de paro y prima de riesgo y un objetivo de mejora sobre la tasa de paro sobre el que tendrá que poner sobre la mesa acciones y recursos para disminuir el indicador que pretende mejorar".

Lo que anteriormente desarrollamos para el caso de objetivos de mejora, ahora lo vamos a desarrollar para los indicadores:

Revisión de indicadores.

En todo sistema de gestión han de existir unos indicadores que sirvan de referencia para determinar si un proceso o actividad están funcionando bajo condiciones controladas. Es decir si funciona bajo los parámetros que se han definido en los procedimientos, protocolos o instrucciones aprobados.

Al igual que con los objetivos, este aspecto es muy delicado y no siempre se acierta con el indicador elegido, sobre todo si es la primera vez que se fija para el mismo. Hay dos conceptos clave a la hora de fijar un indicador: el histórico de datos disponible y la dependencia del proceso o actividad a factores externos.

Un buen indicador se ha de basar en datos objetivos de años anteriores. Así, a la hora de fijar los indicadores de Empresia para el año 2015, nos fijamos en los datos del año 2014:

Pero esta forma de fijar el indicador es a gusto del consumidor, es decir que se pueden utilizar desde el promedio de “x” años anteriores, hasta coger tal cual los valores mensuales del año anterior si los datos tienen una fuerte competente de estacionalización (es decir el proceso depende claramente de la época del año y no tiene un comportamiento continuo a lo largo del año).

Nótese también que el indicador esta expresado en % y no en un valor absoluto de nº de parados, ya que si no lo hubiésemos relativizado, nos daría una información distorsionada del proceso. No es lo mismo 500.000 parados sobre una población activa de 50 millones, que sobre una población activa de 80 millones.

De la misma manera que con los objetivos, es necesario un seguimiento pormenorizado de la marcha de los indicadores a intervalos planificados. Lo más habitual es que sea mensual, pero cada organización establece el plazo más adecuado a sus necesidades. En el caso



El ejemplo de la gráfica es el seguimiento mensual del año 2015 a la prima de riesgo, cuyo indicador está calculado en función del promedio mensual del año 2014. Como se puede ver la misma, en el mes de Julio se superó por poco el indicador y no se realizaron acciones, y en agosto al no tomar medidas, el mismo se desbocó obligando a Empresia a tomar medidas. A pesar de ello el indicador el Septiembre empeora aún más y no es hasta finales de año cuando se controla.

Esto se hubiese solucionado, si la organización hubiese tomado unos límites de control (o alerta) que permitan tomar medidas antes del que el indicador se descontrole.


Como se puede ver, en este caso tenemos el nivel de alerta en 126 puntos. Al tomar medidas una vez que entramos en esta zona, la corrección se realiza con antelación y el indicador nunca supera el nivel límite.

Conclusión:

Toda empresa que se precie ha de tener un cuadro de mando basado en unos indicadores fiables, basados en la experiencia y las necesidades de la organización. Un sólido cuadro de indicadores permitirá a la misma realizar el seguimiento del desempeño a lo largo del ejercicio y determinar se los procesos se ejecutan según lo planificado o necesitan algún ajuste antes de perder el control. La proactividad es el secreto de un sólido sistema de gestión.


















jueves, 5 de febrero de 2015

¿Que NO es un accidente de trabajo?

Definición de accidente de trabajo:

La legislación vigente (Real Decreto Legislativo 1/1994, de 20 de junio, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley General de la Seguridad Social) determina que “un accidente de trabajo es toda lesión corporal que el trabajador sufra con ocasión o por consecuencia del trabajo que ejecute por cuenta ajena” (art. 115 LGSS).

Por lo tanto, para que un accidente tenga esta consideración es necesario que:
  • Que el trabajador/a sufra una lesión corporal. Entendiendo por lesión todo daño o detrimento corporal causado por una herida, golpe o enfermedad. Se asimilan a la lesión corporal las secuelas o enfermedades psíquicas o psicológicas.
  • Que el accidente sea con ocasión o por consecuencia del trabajo, es decir, que exista una relación de causalidad directa entre trabajo-lesión. La lesión no constituye, por sí sola, accidente de trabajo.
¿Y si soy autónomo? 

Con la aprobación de la ley 20/2007 los trabajadores autónomos (no trabajan por cuenta ajena) si tienen derecho a las prestaciones por contingencia profesionales y en el caso de los autónomos económicamente dependientes es obligatoria la cotización y por tanto la prestación y para el resto de los autónomos esta cotización es voluntaria.

No es accidente de trabajo
  • Los accidentes debidos a imprudencia temeraria del trabajador/a (Art. 115.4 b, LGSS): se considera Imprudencia temeraria cuando el accidentado ha actuado de manera contraria a las normas, instrucciones u órdenes dadas por el empresario de forma reiterada y notoria en materia de Seguridad e Higiene. Si coinciden riesgo manifiesto, innecesario y grave, la jurisprudencia viene entendiendo que existe imprudencia temeraria, si no será una imprudencia profesional. 
  • Los debidos a fuerza mayor extraña al trabajo: es decir, cuando esta fuerza mayor, sea de tal naturaleza que no guarde relación alguna con el trabajo que se realiza en el momento de sobrevenir el accidente. No constituyen supuestos de fuerza mayor extraña fenómenos como la insolación, el rayo y otros fenómenos análogos de la naturaleza (sí el trabajo habitual del trabajador/a es a la intemperie sí es A.T.). En el caso de atentado terrorista que afecta al trabajador/a en el lugar de trabajo no estamos ante un caso de fuerza mayor sino ante una actuación de un tercero. Art. 115.4 a LGSS 
  • Accidentes debidos a dolo del trabajador/a accidentado: Se considera que existe dolo cuando el trabajador/a consciente, voluntaria y maliciosamente provoca un accidente para obtener prestaciones que se derivan de la contingencia. Art. 115.4 b LGSS 
  • Accidentes derivados de la actuación de otra persona: Los accidentes que son consecuencia de culpa civil o criminal del empresario, de un compañero de trabajo o de un tercero constituyen auténticos accidentes de trabajo siempre y cuando guarden alguna relación con el trabajo. El elemento determinante es la relación causa - efecto. Art. 115.5.b LGSS. Así las bromas o juegos que pueden originar un accidente ocurridos durante el trabajo o los sufridos al separar una riña serán A.T. 
¿Accidente / incidente?

Otro aspecto a distinguir con claridad es el accidente del incidente. En el caso de que haya daño al trabajador ya se considerará accidente, pero si estamos ante una situación en la que no existe daño, pero que por la naturaleza del hecho podría haberlo producido estaremos ante un incidente. Por ejemplo, si paseando por la fábrica se desprende un polipasto y no me alcanza, estaríamos ante un incidente (si me hubiere golpeado hubiese tenido un daño). Si, al contrario, me golpea estaremos ante un accidente de manera inequívoca, necesite o no asistencia medica.

lunes, 2 de febrero de 2015

Revisión y planificación. Objetivos de mejora.

Introducción

Todo sistema de gestión ha de ser revisado a intervalos definidos para con ello determinar si el desempeño del mismo se desarrolla según lo planificado. Tal y como estipulan los ciclos de mejora continua DEMING, y sobre los que están basados los sistemas de gestión bajo el paraguas ISO, todo sistema se planifica, desarrolla, verifica y revisa a lo largo del ejercicio definido por la organización.

El desarrollo y verificación de un sistema se gestiona a lo largo del ejercicio establecido y la planificación y revisión son dos acciones íntimamente relacionadas que se gestionan en un solo acto.

La revisión y planificación son actividades de cierre y apertura y ejercicio donde se revisa el desempeño del sistema a lo largo del ejercicio (consecución de objetivos, desempeño de los indicadores, incidencias acaecidas,….). Sin una revisión en profundidad y adecuada difícilmente se plantearan y planificarán mejoras, actividades y procesos, así como indicadores de seguimiento coherentes con la realidad de la organización.

Un aspecto importante que ha de quedar meridianamente claro ante la gestión de un sistema de mejora continua es la diferencia entre objetivo e indicador.

Así un objetivo es una mejora pretendida o ansiada por la organización, al que se le asociarán una serie de recursos para su consecución, mientras que un indicador es un valor objetivo que nos da una referencia cuantitativa del desempeño de una actividad o proceso. La diferencia es importante y no todo el mundo la tiene suficientemente clara. Veamos un ejemplo.

Imaginemos que somos el presidente de un país llamado “Empresia”. Este país funciona bien, sin problemas y sus indicadores de paro y financiación están en rangos que para el presidente y su consejo son aceptables. Pero el presidente estima que el país puede funcionar aún mejor y tras un análisis de la situación se decide mejorar el indicador de la tasa de paro, ya que detectan bolsas de paro “no estructural”. Pues bien, el país tendrá dos indicadores económicos: % de paro y prima de riesgo y un objetivo de mejora sobre la tasa de paro sobre el que tendrá que poner sobre la mesa acciones y recursos para disminuir el indicador que pretende mejorar.


Revisión de Objetivos:

Uno de los mayores problemas con los que se enfrenta un empresario o un grupo de gestión es el establecimiento de objetivos.

Como hemos definido con anterioridad, un objetivo es una mejora pretendida que ha de ser medible. Por ello un objetivo ha de estar asociado indefectiblemente a un indicador, prexistente o no. Hay situaciones en las que tenemos una amplia batería de indicadores que nos facilitan sobremanera la situación, ya que a la hora de plantear una mejora puede que la misma se pueda asociar a un indicador, pero hay otras muchas en las que se dispone de una “idea de mejora” y que se ha de concretar en algo medible. En estos casos se deberá diseñar el indicador de medida adecuado con datos disponibles de años anteriores.

Lo ideal es plantear objetivos de mejora sobre el análisis de los indicadores disponibles del ejercicio anterior, y si no es posible cuantificar una idea de mejora cualitativa sobre la que mejorar el sistema.

El siguiente paso, una vez definido el objetivo y su cuantificación, es la definición de los recursos, responsables y plazos de ejecución de cada una de las acciones o metas, que permitirán la consecución del objetivo.


En el momento de definir un cuadro de objetivos (como ejemplo puede ser el de la figura adjunta), hay que tener en cuenta que no solo hay que planificarlos, sino que hay que realizar el seguimiento de los mismos. Este seguimiento tiene dos componentes interrelacionadas, como son el seguimiento del estado de implantación de las acciones y el seguimiento del indicador asociado. La evolución del indicador asociado al objetivo sólo se entenderá por el grado de implantación de cada acción y si el seguimiento se realiza de manera concienzuda, ayuda mucho al análisis de la consecución o no de objetivos, y a la corrección sobre la marcha de los mismos en caso de detectar desviaciones. 

Imaginemos que “Empresia” desarrolla planifica para el año 2015 la mejora de la tasa de paro hasta bajarla hasta un 5%, con respecto a la tasa media de paro del año 2014 (10%). Desde la presidencia se debaten las medidas a tomar, dotación presupuestaria y plazos. Las medidas se concretan en la siguiente planificación:



Pues bien, a lo largo del año se deberá realizar un seguimiento a intervalos definidos para poder corregir en la medida de lo posible en el caso de que no se pudiese cumplir el objetivo. 

El seguimiento podría concretarse en:


Y de forma gráfica se podría representar como sigue: 

Conclusión:

Un objetivo de mejora debe estar soportado por datos fundamentados y se debe cuantificar frente a estos. Hay que intentar buscar el indicador frente al que se quiere mejorar y planificar debidamente los recursos necesarios para su consecución, ya que las mejoras no suceden porqué si. Todo en esta vida tiene su causa y efecto.