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Somos una organización dedicada a las consultoría de gestión empresarial ubicada en Bizkaia. Nuestro conocimiento, junto con el de nuestros colaboradores, nos permite desarrollar proyectos de gestión en los ámbitos de la calidad, medioambiente, seguridad y salud laboral, estrategia y personas, e implantar soluciones personalizadas e integrales para la consecución de objetivos concretos que permitan mejorar la competitividad de nuestros clientes.

jueves, 23 de octubre de 2014

Reglamento de Instalaciones Térmicas en Edificios (RITE) e Inspecciones de Instalaciones de GAS.

A nuestros clientes, en muchas ocasiones, les surgen dudas acerca del mantenimiento técnico legal que le aplica a la caldera de calefacción que tiene en sus instalaciones. Esto es debido a lo farragoso de la legislación promulgada a tal efecto y a los distintos tipos de mantenimientos, revisiones e inspecciones necesarias para cumplirla.


Con el objeto de arrojar algo de luz al respecto, colgamos el presente post, que esperemos les sea de utilidad.

Mantenimiento e inspección de equipos (equipos de climatización)

El primer paso es tener claro los 3 tipos de operaciones reflejadas en el RITE y sus modificaciones (RD 1027/2007 y RD 283/2013). Así tenemos:
  • Mantenimientos preventivos.
  • Evaluaciones periódicas del rendimiento de los equipos (eficiencia entre el uso de la energía y climatización conseguida)
  • Inspecciones periódicas.
Mantenimientos preventivos:

Estos dependen de la potencia del equipo, es decir de los KWh de potencia del mismo, y del uso que se le esté dando, según la siguiente tabla:


Evaluaciones periódicas de rendimiento:

De la misma forma que los mantenimientos preventivos, este tipo de mediciones tienen distinta periodicidad en función de la potencia del equipo, sólo que en este caso se excluye el criterio del uso. Estas evaluaciones las realiza el mantenedor del equipo, de la misma forma que los mantenimientos preventivos, y ha de quedar constancia en el libro de mantenimiento del mismo.




Inspecciones periódicas de eficiencia energética:

Son operaciones de inspección con el fin de verificar el cumplimiento de la exigencia de eficiencia energética del RITE. Estas operaciones son realizadas por entes o personas físicas autorizados por la Comunidad Autónoma.



En Euskadi los entes autorizados están en el presente link: Entes autorizados 

Mantenimiento de las instalaciones de Gas:

Otro aspecto importante a tener en cuenta, es que la revisión de la instalación de Gas, obligatoria cada 4 ó 5 años dependiendo de la Comunidad Autónoma, no tiene nada que ver con la revisión /mantenimiento de las calderas de gas. Son aspectos totalmente distintos, que están regulados por separado.

Esta revisión se refiere a la conexión y acometida de gas, y en determinados casos, al equipo de combustión (caldera).

Así el procedimiento de inspección de las instalaciones de gas está regulado por Real Decreto 919/2006, de 28 de julio, que regula el Reglamento Técnico de distribución y utilización de combustibles gaseosos y sus instrucciones técnicas complementarias (ICG 01 - 11), concretamente en la ITC - ICG 07 sobre Instalaciones receptoras de combustibles gaseosos, epígrafe 4 sobre mantenimiento de las instalaciones receptoras, inspecciones y revisiones.

La inspección periódica de las instalaciones receptoras alimentadas desde redes de distribución se realizará cada 5 años (4 años en Euskadi), y dentro del año natural de vencimiento de este período.

Las llevarán a cabo los distribuidores de gases combustibles por canalización en aquellas instalaciones receptoras de sus usuarios, que repercutirán a los usuarios el coste derivado de la inspección.

Los titulares o, en su defecto, los usuarios actuales de las instalaciones receptoras no alimentadas desde redes de distribución (depósito de Gas), son responsables de encargar una revisión periódica de su instalación, utilizando para dicho fin los servicios de una empresa instaladora de gas autorizada. Dicha revisión se realizará cada 5 años (4 años en Euskadi), y comprenderá desde la llave de usuario hasta los aparatos de gas, incluidos estos, cuando la potencia instalada sea inferior o igual a 70 kW, o desde la llave de usuario hasta la llave de conexión de los aparatos, excluidos estos, cuando la potencia instalada supere dicho valor. Además, la revisión periódica de la instalación receptora se hará coincidir con la de la instalación que la alimenta.

martes, 21 de octubre de 2014

Etiqueta Ecológica Comunitaria


La Etiqueta Ecológica Comunitaria es un distintivo que permite identificar aquellos bienes o servicios cuya producción y consumo genera un menor impacto ambiental en comparación con otros productos y servicios de la misma categoría e informa al consumidor de las ventajas concretas que supone el consumo de dichos productos o servicios.

Tiene su origen en el Reglamento Europeo (CE) 880/1992, de 23 de marzo de 1992, que establecía que cualquier organización podría solicitar, de forma voluntaria la concesión de la etiqueta ecológica para un determinado producto, con el objeto de promover aquellos que tuvieran un efecto ambiental reducido durante todo su ciclo de vida. Posteriormente, tuvo lugar la aprobación del Reglamento (CE) 1980/2000, de 17 de julio de 2000, relativo a un sistema comunitario revisado de concesión de etiqueta ecológica, que introdujo como novedad más importante la ampliación del ámbito de aplicación de este sistema a los servicios. Finalmente se aprobó el Reglamento (CE) 66/2010, de 25 de noviembre de 2009, aplicable a todo bien o servicio suministrado para distribución, consumo o utilización en el mercado comunitario, ya sea mediante pago o de forma gratuita (no se aplicará, sin embargo, ni a los medicamentos para uso humano ni a los medicamentos veterinarios). Los alimentos y piensos sólo pueden acogerse a la etiqueta ecológica de la U.E. si son productos certificados como ecológicos.

Así pues, cualquier productor, fabricante, importador, proveedor de servicios, mayorista o minorista puede solicitar, voluntariamente, la participación en el sistema de etiqueta ecológica de la UE, debiendo demostrar, ante la autoridad competente correspondiente, que sus productos o servicios cumplen los criterios establecidos para cada categoría, pudiendo entonces identificarlos con el logo de Etiqueta Ecológica Europea.

La etiqueta ecológica de la UE no se concederá a productos que contengan sustancias o preparados que respondan a los criterios que los clasifiquen como tóxicos, peligrosos para el medio ambiente, carcinógenos, mutágenos o tóxicos para la reproducción de conformidad con el Reglamento (CE) 1272/2008, de 16 de diciembre de 2008, sobre clasificación, etiquetado y envasado de sustancias y mezclas. Tampoco se concederá a productos que contengan las sustancias contempladas en el Reglamento (CE) 1907/2006, de 18 de diciembre de 2006, relativo al registro, la evaluación, la autorización y la restricción de las sustancias y preparados químicos (REACH).

La Etiqueta Ecológica de la UE es una etiqueta de tipo I, las cuales tienen las siguientes características generales:
  • Etiquetado voluntario
  • Tienen como objetivo identificar y promover productos ecológicos
  • Establecidas por categorías de productos.
  • Basadas en múltiples criterios a lo largo de todo el ciclo de vida del producto.
  • Criterios establecidos por un organismo independiente que no interviene en el mercado.
  • Aplicación controlada por un proceso de certificación y auditoría. (requerimientos específicos según ISO 10424).
Existen varios grupos de productos que tienen elaborados criterios ecológicos en base a los cuales se ha desarrollar el producto para poder realizar su etiquetado:

  • Pinturas y barnices
  • Complementos del hogar
  • Equipamiento electrónico (televisores, ordenadores portátiles,...)
  • Productos de jardinería
  • ...
Un aspecto importante a tener en cuenta es que lo criterios o son inmutables, sino que se revisan cada 3 ó 5 años por los miembros de la comisión europea, y la organización deberá la etiqueta ecológica en base a los nuevos criterios.

La solicitud se debe presentar en el organismo competente de uno de los Estados Miembros de procedencia. Si el producto se origina fuera de la Comunidad Europea, se puede presentar la solicitud en cualquiera de los Estados Miembros en los cuales el producto va a ser puesto en el mercado.

De acuerdo con el ordenamiento jurídico de nuestro país, son las Comunidades Autónomas las que deben nombrar organismo competente para la concesión de la Etiqueta Ecológica Europea y la solicitud del distintivo de la Flor debe ser dirigido a los Organismos Competentes de las Comunidades Autónomas de origen del producto.

miércoles, 15 de octubre de 2014

AMFE (Análisis Modal de Fallos y Efectos). Parte II.

En el post del día 4 de Junio de 2014 dimos unas breves pinceladas sobre el nacimiento y desarrollo de la metodología AMFE, cuales son sus objetivos y método de cálculo. En el presente post explicamos la metodología a aplicar para desarrollar el método AMFE, para identificar bien todos los puntos críticos y su IPR .

Para ello hay que desarrollar un método estructurado de identificación y evaluación que permita aplicar de manera adecuada el AMFE al proceso/producto. Un procedimiento estándar podría ser el siguiente:

Identificar cada etapa / parte del proceso/producto:

Debe identificarse el PRODUCTO o parte del PROCESO incluyendo todos los subconjuntos y los componentes que forman parte del producto/proceso que se vaya a analizar

Descripción de Operación o función:

Se completa con distinta información dependiendo de si se está realizando un AMFE de diseño o de proceso. Para el AMFE de diseño se incluyen las partes del componente en que puede subdividirse y las funciones que realiza cada una de ellas, teniendo en cuenta las interconexiones existentes. Para el AMFE de proceso se describirán todas las operaciones que se realizan a lo largo del proceso o parte del proceso productivo considerado, incluyendo las operaciones de aprovisionamiento, de producción, de embalaje, de almacenado y de transporte.

Identificar cada Fallo o Modo de fallo:

El “Modo de Fallo Potencial” se define como la forma en la que una pieza o conjunto pudiera fallar potencialmente a la hora de satisfacer el propósito de diseño/proceso, los requisitos de rendimiento y/o las expectativas del cliente. Los modos de fallo potencial se deben describir en términos “físicos” o técnicos, no como síntoma detectable por el cliente. El error humano de acción u omisión en principio no es un modo de fallo del componente analizado.

Determinar los efecto/s del fallo:

Es el síntoma detectado por el cliente/ usuario del modo de fallo, es decir si ocurre el fallo potencial como lo percibe el cliente, pero también como repercute en el sistema

Causas del modo de fallo:

La causa o causas potenciales del modo de fallo están en el origen del mismo y es el aspecto más difícil de determinar. La clave de un buen AMFE está en la correcta identificación de las causas del cada modo de fallo, yendo hasta las causas primarias del mismo.

Medidas de ensayo y control previstas:

No es obligatorio, pero si es aconsejable el análisis de las medidas de control y verificación existentes para asegurar la calidad de respuesta del componente/producto/proceso.

Gravedad:

En este paso es importante determinar la importancia o severidad del efecto del modo de fallo potencial para el cliente (no teniendo que ser este el usuario final); valora el nivel de consecuencias, con lo que el valor del índice aumenta en función de la insatisfacción del cliente, la degradación de las prestaciones esperadas y el coste de reparación.

Este índice sólo es posible mejorarlo mediante acciones en el diseño, y no deberían afectarlo los controles derivados de la propia aplicación del AMFE o de revisiones periódicas de calidad.
Frecuencia:

Es la Probabilidad de que una causa potencial de fallo (causa específica) se produzca y dé lugar al modo de fallo. Se trata de una evaluación subjetiva, con lo que se recomienda, si se dispone de información, utilizar datos histórico estadísticos. Si en la empresa existe un Control Estadístico de Procesos es de gran ayuda para poder objetivar el valor.

Este índice sólo es posible mejorarlo mediante el cambio del diseño, para reducir la probabilidad de que el fallo pueda producirse, ó incrementar o mejorar los sistemas de prevención y/o control que impiden que se produzca la causa de fallo.


Detectabilidad:

Este índice indica la probabilidad de que la causa y/o modo de fallo, supuestamente aparecido, sea detectado con antelación suficiente para evitar daños, a través de los “controles actuales” existentes a tal fin.

Acción correctora:

Se describirá en este apartado la acción correctora propuesta. Generalmente el tipo de acción correctora que elegiremos seguirá los siguientes criterios, de ser posible:

  • Cambio en el diseño del producto, servicio o proceso general.
  • Cambio en el proceso de fabricación.
  • Incremento del control o la inspección.
Como en cualquier planificación de acciones correctoras se deberá indicar quien es el responsable de cada acción y las fechas previstas de implantación.

Acciones implantadas:

Este apartado es opcional, no siempre lo contienen los métodos AMFE, pero puede ser de gran utilidad recogerlo para facilitar el seguimiento y control de las soluciones adoptadas. Se deben reflejar las acciones realmente.

Grupos de trabajo:

Para poder determinar los parámetros arriba contenidos y determinar las acciones consecuentes ante cada situación se ha de crear grupo de trabajo conocedor del proceso en sus diferentes aspectos. Los miembros del grupo deberían haber recibido previamente conocimientos de aplicación de técnicas básicas de análisis de fallos y del AMFE.

Este grupo de trabajo trabajará bajo unas premisas y herramientas básicas:

  • Disponer de un esquema gráfico del proceso productivo (lay-out).
  • Seleccionar procesos/operaciones clave para el logro de los resultados esperados.
  • Recabar información sobre las premisas generales del proceso, funciones de servicio requeridas, exigencias de seguridad y salud en el trabajo y datos históricos sobre incidentes y anomalías generadas.
  • Disponer de información sobre prestaciones y fiabilidad de elementos clave del proceso.
  • Planificar la realización del AMFE.
  • Aplicar técnicas básicas de análisis de fallos. Es esencial el diagrama causa- efecto o diagrama de la espina de Isikawa.
  • Cumplimentar el formulario del AMFE, asegurando la fiabilidad de datos y respuestas por consenso.
  • Reflexionar sobre los resultados obtenidos y emitir conclusiones sobre las intervenciones de mejora requeridas.
  • Planificar las correspondientes acciones de mejora.

lunes, 13 de octubre de 2014

MENSA. Responsabilidad social corporativa. Reconocimientos y Beneficios.

Recientemente, Montajes Eléctricos Nervión S.A. (MENSA), una de nuestras empresas colaboradoras ha sido escogida por la publicación Emprenderores.es, como ejemplo práctico de la aplicación y los beneficios de un sistema de Responsabilidad Social Corporativa. 

En uno de sus artículos del mes de Septiembre del presente año, la citada publicación detalla junto a profesionales de contrastada experiencia y prestigio en el ámbito de la RSE, los beneficios y virtudes de este tipo de sistemas. En el presente post queremos mostrar a nuestros seguidores un breve extracto de lo publicado para que puedan tener una visión global sobre este tipo de sistemas y reconocimientos. En caso de querer leer el artículo en su totalidad pueden pinchar en el siguiente enlace: Ser responsable también es rentable.

Ser responsables también es rentable

Según el Eurobarómetro sobre cómo influyen las empresas en la sociedad, el 79% de la población española se declara interesado en saber qué hacen las empresas españolas para ser responsables con la sociedad.

La buena noticia para las pymes es que, hagan o no hagan RSE, entre los ciudadanos son mayoritariamente percibidas como responsables. Recurriendo de nuevo al citado eurobarómetro, el 79% de los encuestados sí considera que las pymes españolas se esfuerzan por ser responsables. Esto es así porque la pyme, al tener una estructura más sencilla, está más cerca de sus grupos de interés, tanto de los empleados como de sus proveedores y de sus clientes. Eso hace más fácil que muchos de los mandatos de la RSC (sostenibilidad, flexibilidad, conciliación, transparencia) se den en la pyme de forma prácticamente natural. 

Para Marcos González, presidente de la Fundación Corresponsables, “si las pymes supieran las ventajas y beneficios que tiene realmente aplicar la RSE a su gestión, muchas más se sumarían al carro”. Y él lo dice por experiencia, puesto que el grupo que dirige, MediaResponsable, ha obtenido numerosos reconocimientos precisamente por su labor socialmente responsable.

De forma general, aplicar políticas socialmente responsable en las pymes ayuda a aumentar la implicación, el compromiso y la productividad de los empleados. Algo fundamental en tiempos de crisis. Está demostrado que las empresas que son flexibles, concilian, son transparentes, abiertos y fomentan la comunicación vertical y horizontal tienen tasas de productividad entre un 10% y un 12% más altas que el resto y consiguen retener mejor el talento.

En este terreno se mueve, Montajes Eléctricos Nervión SA (Mensa) con más de 30 años especializada en instalaciones eléctricas industriales y navales. En el año 2011 se convirtió en la primera empresa eléctrica en alcanzar la certificación SGE 21. “Es una certificación que está integrada dentro de un sistema de gestión más grande que engloba todo lo relacionado con la calidad, el medioambiente, la prevención laboral y el compromiso social y que nos permite tener un orden, unas directrices de cómo actuar ante nuestros stakeholders”, señala Florencio Calvo, responsable del Sistema de Gestión de Montajes eléctricos Nervión SA. Y en cada una de estas áreas tienen certificaciones que demuestran que lo que dicen que hacen es cierto: “la búsqueda de la certificación ha sido una mezcla de prestigio y exigencia de los clientes, porque en un momento dado algunos de los clientes más grandes nos aconsejaron certificar determinadas áreas para contratar nuestros servicios”. 

Ahora, lo que empezó siendo un requisito comercial ha acabado convirtiéndose en toda una declaración de intenciones de cómo funciona la entidad y que recogen en un código de buena conducta que apela a valores como la honradez, la transparencia, la comunicación y el máximo respeto por los trabajadores para explicar el funcionamiento de MENSA. Todo ello se integra en un sistema total de gestión. Entre las iniciativas que han llevado a cabo, destaca el buzón de sugerencias para los trabajadores, los acuerdos de confidencialidad con los proveedores o la política de transparencia hacia los clientes. Aunque reconoce que la implantación de la SGE 21 implica unos costes de mantenimiento y de renovación, “merece la pena porque revela que todos los departamentos tienen una forma conjunta de hacer las cosas con unas pautas comunes que velan por la seguridad de los trabajadores, la calidad en el servicio y en la atención a todos los clientes”.

martes, 7 de octubre de 2014

Ébola. Riesgos biológicos y su prevención.

En el día de ayer, se dio a conocer en Madrid el primer contagio de un sanitario fuera de áfrica. Según la rueda de prensa dada por el Ministerio de Sanidad se siguieron todos los protocolos de seguridad establecidos. Pero si es así, ¿Cómo ha podido suceder?

En España existe una avanzada legislación sobre la protección de los trabajadores contra riesgos relacionados con la exposición frente a riesgos biológicos en el trabajo. El marco general viene establecido por la Ley 31/1995 de prevención de riesgos laborales, y concreta las actuaciones a seguir en casos de riesgos biológicos mediante el Real Decreto 664/1997.

Éste R.D. clasifica los riesgos biológicos en 4 niveles, siendo el 4º el más virulento para los trabajadores. En este nivel estaría el Ébola (Aquel que causando una enfermedad grave en el hombre supone un serio peligro para los trabajadores, con muchas probabilidades de que se propague a la colectividad, y sin que exista profilaxis o tratamiento eficaz…). El anexo IV del citado Real Decreto asimismo determina las condiciones de trabajo de los recintos donde se pueda dar el riesgo. En este caso el Hospital Carlos III de Madrid debería haber contado con lo determinado en la 4ª columna de la presente Tabla:



Además de unas condiciones de trabajo idóneas se ha de asegurar las medidas de prevención “típicas” en todo puesto de trabajo, pero teniendo en cuenta la especificidad del riesgo al que nos enfrentamos. Así pues, se debe:


Entregar los EPIS adecuados:


En referencia a la protección dérmica, según la norma UNE-EN 374 de 1995 “se cree que los guantes que resisten la penetración”… (cuando se ensayan según el procedimiento establecido para la medida de la permeabilidad frente a un agente químico) …”constituyen una barrera efectiva contra los riesgos microbiológicos”. En consecuencia, los guantes impermeables (existen 6 clases de índices de protección en cuanto a permeabilidad) lo serán también a los microorganismos.

Asimismo, cuando exista riesgo de salpicaduras deberán usarse pantallas faciales.

En tercer lugar, la protección respiratoria frente a la inhalación de bioaerosoles implicaría la utilización de equipos de protección respiratoria con filtros HEPA (High Efficiency Particulate Airborne) capaces de retener los microrganismos y que, en consecuencia, esterilizan el aire inhalado a través de ellos. Al no existir en la UE equipos notificados de estas características, se pueden recomendar filtros tipo P3


Formación e información adecuada a los trabajadores:


La dirección del hospital tomará de las medidas apropiadas para garantizar que los trabajadores reciban una formación suficiente que contenga:
  • Los riesgos potenciales para la salud.
  • Las precauciones que deberán tomar para prevenir la exposición.
  • Las disposiciones en materia de higiene.
  • La utilización y empleo de ropa y equipos de protección individual.
  • Las medidas que deberán adoptar los trabajadores en el caso de incidentes y para la prevención de éstos.
Dicha formación deber impartirse cuando el trabajador se incorpore a un trabajo que suponga un contacto con agentes biológicos, adaptarse a la aparición de nuevos riesgos y a su evolución y repetirse periódicamente si fuera necesario.

El hospital dará instrucciones escritas en el lugar de trabajo y, si procede, colocará avisos que contengan, como mínimo, el procedimiento que habrá de seguirse:
  • En caso de accidente o incidente graves que impliquen la manipulación de un agente biológico.
  • En caso de manipulación de un agente biológico del grupo 4.
Pero, si se han seguido todos los protocolos establecidos, que contienen al menos las medidas comentadas con anterioridad,... nos volvemos a hacer la misma pregunta que al principio del post. ¿cómo ha podido suceder?. La respuesta la podemos tener en el Blog de un empleado del Hospital Universitario Carlos III, donde denuncia en deficiencias de planificación y gestión que contradicen nuestra propia legislación!!!!....

Así el Blog denuncia que la infraestructura era insuficiente para hacer frente a estos casos y que Sanidad modificó "a su gusto" el protocolo para tapar las carencias del hospital.

Asimismo los protocolos "no fueron entregados al personal para su conocimiento ni fueron expuestos" en las reuniones con la dirección de enfermería y también lamenta que se desoyesen la petición de realizar "protocolos específicos de Unidad de Cuidados Intensivos" o la ausencia de "la realización de cursos formativos y de capacitación" para trabajar en estas situaciones. 

En cuanto a los medios de protección individual explica que "Los trajes se rasgaban, sustituían las calzas por bolsas de plástico, no existían escafandras completas y venían a decir poco más o menos que había que hacer un apaño para cubrirse la cara con cinta de carrocero".

Esta denuncia se una a la realizada por otros miembros del Carlos III que aseguran que los trajes con los que se atendió a García Viejo y Miguel Pajares no cumplían la normativa. Según sus quejas, el reglamento de seguridad establece una indumentaria de nivel 4. Eso significa que debían ser impermeables y con un sistema de respiración autónoma. En ambos casos, el nivel alcanzaba el nivel 2. 

Si es así, vemos una vez más que nuestra legislación laboral, sobre el papel, es efectiva y adecuada a cada tipo de riesgos que se nos puede presentar en nuestro entorno laboral. El problema no está en la legislación en sí, sino en el caso omiso que se hace de ella en determinados casos. Si la denuncia se demuestra cierta, estamos ante una negligencia no sólo en el ámbito laboral, sino social por las consecuencias que puede tener para la población en general.

jueves, 2 de octubre de 2014

Tres mujeres intoxicadas por inhalación de humo en el incendio de una residencia.


Este Jueves días 2 de Octubre de 2014, tres personas han han resultado intoxicadas por inhalación de humo en el incendio que se ha producto en la residencia de ancianos de Sanitas en Barakaldo. 

Estos sucesos ponen de relevancia la importancia de mantener al día las directrices estipuladas en los Manuales de Autoprotección para poder actuar rápidamente ante una situación de este tipo (formación y nombramiento de los equipos de emergencia, revisiones periódicas de los equipos de extinción, planificación y ejecución de simulacros,...), y seguir las medidas preventivas contenidas en la evaluación de riesgos para prevenir las situaciones generadoras de emergencia.

En la noticia publicada en la edición digital del correo del día de hoy se detalla que el fuego ha provocado que los mayores que se encontraban en esos momentos en el centro, ubicado en la calle Gernikako arbola del barrio de San Vicente, tuvieran que ser evacuados por los bomberos, Ertzaintza y Policía Municipal.

Al parecer, el fuego se originó en la lavandería sobre las 13.30 horas y enseguida se originó una gran humareda. Dos trabajadoras y una residente han tendido que ser trasladadas por inhalación de humo a un centro hospitalario. El resto de personal y ancianos tuvieron que salir fuera del edificio y esperar en la calle hasta que los bomberos pudieron apagar las llamas y ventilar el edificio, proceso en el que tardaron alrededor de hora y media. El centro para mayores no ha sido dañado y los internos han podido regresar a la instalación con normalidad.

Este suceso puede condicionar las futuras inspecciones de diputación en aquellas residencias con concierto de plazas con el departamento de acción social. Por ello recuerde tener al día:

  • Nombramientos de los equipos de emergencia.
  • Formación en emergencias a los equipos nombrados (funciones, responsabilidades y métodos de actuación).
  • Formación a todo el personal en sistemas de evacuación.
  • Mantenimiento periódico de extintores, BIES, equipos de detección y alarma.
  • Homologación y registro del Manual de Autoprotección en el Gobierno Vasco antes de Diciembre de 2014.

Planes de Emergencia en edificios con varias actividades


Recientemente se nos ha planteado esta duda: ¿Un propietario de un edificio, con todos los inmuebles arrendados, es responsable de elaborar un Plan de Emergencias, o un Manual de Autoprotección?

Lo primero, es determinar que es un Plan de Emergencias y que es un Manual de Autoprotección. La primera diferencia, y la más evidente, es el contenido de cada uno, ya que el Manual de Autoprotección contiene más información que un plan de emergencias. Pero hay una diferencia sutil que no está del todo clara: El plan de emergencias está regulado en la Ley 31/1995 de PRL, por lo que está ligado a la actividad de la empresa sita en el establecimiento (propietario o arrendatario), mientras que la existencia del Manual de Autoprotección está ligado al RD 393/2007 Norma Básica de Autoprotección, donde determina la existencia del mismo al titular de la actividad principal del establecimiento (como puede ser el dueño de un edificio de locales comerciales, una sociedad que gestiona un centro comercial o una comunidad de vecinos constituida en un edificio de oficinas). 

Por lo tanto, si tiene una empresa tendrá que tener Plan de Emergencias o Manual de Autoprotección en función de su actividad (las actividades especialmente peligrosas o sensibles tendrán que disponer de Manual de Autoprotección, en función de lo determinado en el Anexo I del RD 393/2007.) 

En el caso de ser propietario de un centro de trabajo con varias actividades arrendadas (es decir, sin trabajadores por cuenta ajena), no debe disponer de Plan de Emergencias, ya que no está afectado por la ley de prevención (Ley 31/1995), pero si podría estar obligado a disponer de un Manual de Autoprotección en virtud del artículo 4, que establece que: 

El titular de la actividad tiene la responsabilidad de la elaboración, implantación, mantenimiento y revisión de los Planes de Autoprotección (apartado 1.a). 

Los titulares de las distintas actividades, en régimen de arrendamiento, concesión o contrata, que se encuentren físicamente en los centros, establecimientos, espacios, instalaciones y dependencias que deban disponer de Plan de Autoprotección, de acuerdo con lo establecido en el anexo I, deberán elaborar, implantar e integrar sus planes, con sus propios medios (apartado 1.f).

El titular de la actividad principal del establecimiento debe preocuparse de que todas las actividades incluidas el mismo dispongan de su correspondiente Plan y de que cada uno de estos Planes esté perfectamente integrado en el del establecimiento. Por tanto, en el momento en que los titulares de las actividades se instalen en el establecimiento, el titular de la actividad principal debería solicitarles el Plan de Autoprotección e, inmediatamente, añadirlo al Plan de Autoprotección del establecimiento.

Pero ¿que pasa con los medios de extinción?...en este caso el DB-SI incluido en el Código Técnico de la Edificación determina la cantidad, tipo y distribución de los medios de extinción, que debe contener un edificio. Por lo tanto si es usted dueño de un local, deberá dotar a las zonas comunes de los medios de extinción adecuados y someterlos a las revisiones periódicas estipuladas en el R.D. 1492/1993 por el el que se aprueba el reglamento de seguridad contra incendios.